Fuente: INTERPORC

Costa de Marfil es la más importante potencia económica de África Occidental, llamada a convertirse en una “economía emergente” en los próximos años, caso de cumplirse los Programas de Desarrollo implementados por el Gobierno del país. Efectivamente, superado el enorme impacto de la dramática guerra padecida entre 2002 y 2011, el país ha logrado implantar un fructífero periodo de estabilidad y paz de más de una década, en el cual la economía ha crecido con porcentajes comprendidos entre el 10% y 6% anual; habiéndose creado infraestructuras, hospitales, universidades, centros comerciales, zonas de producción, etc.

Se trata de un país de mediana dimensión (322.463km2) pero estratégicamente ubicado, por lo que se ha configurado como centro de los intercambios comerciales de diferentes países africanos, especialmente Burkina Faso y Mali, cuyos productos salen al mar a través de los puertos de Costa de Marfil, especialmente a través del de Abiyán, capital económica del país con más de 5,2 millones de habitantes y el 2º mayor puerto de África Occidental por movimientos de mercancías, ciudad en la que está ubicado el Banco Africano de Desarrollo y su amplio número de funcionarios.

Costa de Marfil destaca por su gran potencial productivo de cacao, café, aceite de palma, anacardos, plátanos, algodón y caucho; y cuenta con importantes reservas de oro, petróleo y gas. Sin embargo, su potencial ganadero es más limitado, pues si bien el 22% del PIB nacional todavía procede de la Agricultura, la ganadería solo contribuye con un 4,5% al PIB agrícola; de hecho, la producción de porcino se mantiene entre 7.000-8.000tn/año, indicando por tanto un mínimo potencial productivo en esta línea de producto.

Cerca de un 45% de la población de Costa de Marfil está ubicada en el medio rural, mientras que se han generado algunas importantes ciudades de creciente población, especialmente Abiyán. El país cuenta, en cualquier caso con una significativa cantidad de habitantes (cerca de 26,5 millones de habitantes); se trata de una población muy joven, de la que un 45% aproximadamente profesa la religión islámica; además, al amparo de las fuertes exportaciones de cacao, café y otros productos nacionales, se ha generado una relativamente importante clase media e incluso más de 6 millones de personas con alto poder adquisitivo, lo cual ha contribuido a modificar los hábitos de consumo de dicha población, incluyendo la expansión del canal HORECA.

A pesar de todo lo cual, se mantiene en el país una baja capacidad de compra (la renta per cápita solo supera ligeramente los 2.000€/hab./año), así como una fuerte desigualdad y un alto porcentaje de población que vive por debajo del umbral de la pobreza. Conviven en el país numerosas etnias (más de 60) y poblaciones inmigradas desde países limítrofes, así como del Líbano que ha ocupado una fuerte posición en la creciente estructura de distribución minorista implantada en el país.

Como información de interés cabría mencionar que en el país hay cerca de 600.000 estudiantes de español, en colegios, universidades y clubs de español, y que buena parte de la población con mayor preparación se inclina por el español como 2ª lengua, por detrás del francés, en un país donde además se utilizan numerosas lenguas étnicas. Podría representar una interesante oportunidad a tener en cuenta; aunque a pesar de ello, la presencia empresarial española no supera las 50 compañías, frente a las más de 700 francesas.

En 2020 la utilización interior aparente de carne de cerdo en Costa de Marfil se situó en torno a las 93.270tn, indicando un consumo per cápita del orden de los 3,5kg/hab./año; consumo realmente muy reducido que, además, se basa casi en su totalidad en la importación. No obstante, también es cierto que en la última década el consumo de carne de cerdo casi se ha duplicado, pasando de las 47.000tn en 2012 a las 93.270tn en 2020; crecimiento que, por tanto, ha ido de la mano del continuado incremento de las importaciones.

Dichas importaciones consisten básicamente en carnes congeladas (un 21% del total) y despojos congelados (un 78,5% del total), siendo prácticamente inexistentes por ahora las importaciones de otros tipos de productos derivados del cerdo. Dichas importaciones están repartidas entre un amplio colectivo de proveedores, en su mayoría europeos: Polonia (21,4%), Alemania (13,3%), Brasil (11,9%), Francia (9,7%), Países Bajos (8,5%), España (7,7%), Italia (5,1%) y Reino Unido (4,1%) entre otros proveedores; sorprende en cierta medida la relativamente reducida participación española en las importaciones de porcino de este mercado, lo cual podría estar indicando la oportunidad de incrementar tales importaciones en el futuro tratando de contar con una mayor cuota de mercado.

No existen importantes barreras a la importación, aunque los aranceles para el caso del porcino son muy elevados; se trata de un mercado muy poco proteccionista que mantiene libre comercio con los países limítrofes. Para exportar porcino a Costa de Marfil no existe un certificado específico acordado con el país; desde enero de 2016 basta disponer de un “Certificado veterinario genérico para alimentos” correspondiente a carnes y elaborados cárnicos en el que se certifique la sanidad y el origen del producto cárnico.

Principales ferias agroalimentarias

  • Agrofood West Africa, (Abiyán).
  • Salon Agriculture et Ressources Animals, (Sara) (Abiyán).

Caracterización del país/mercado

Producción, consumo y autoabastecimiento de carne y productos del porcino

Balance de autoaprovisionamiento

Importaciones de carne y productos del cerdo

Principales proveedores de carne y productos del porcino

Tipología de productos importados

Principales proveedores por tipología de productos importados

Exportaciones españolas al país/mercado

Estructura y evolución de las exportaciones españolas por productos

Evolución de las exportaciones españolas de productos frescos y elaborados

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