El lobby de la carne de Estados Unidos está “salivando” ante la perspectiva de inundar el Reino Unido con carne de cerdo producidos utilizando prácticas que actualmente son ilegales en el Reino Unido, según un artículo publicado en The Guardian.

El artículo señala que las jaulas de gestación y las hormonas químicas de crecimiento ractopamina, ambas prohibidas en el Reino Unido, se utilizan regularmente en la industria porcina de EE.UU, logrando los costos de producción más bajos del mundo. Cualquier acuerdo comercial futuro que incluya la aceptación de la carne de cerdo de EE.UU. podría tener un impacto desastroso en la industria porcina del Reino Unido, además de diluir sus estándares de bienestar, según comunica la industria y activistas.

El periodista de The Guardian, Tom Levitt, cita al experto en alimentos, el profesor Tim Lang, de la Universidad de la Ciudad, advirtiendo que el público británico necesitaba “despertar” ante los peligros del bienestar animal que se está reduciendo a medida que el Reino Unido se prepara para abandonar la UE.

El artículo también destaca cómo la decisión del Reino Unido de tomar ventaja global en la prohibición de las jaulas de cerdas hace 20 años, produjo un colapso en el número de criadores de cerdos del Reino Unido a costa de la carne de cerdo barata de países que no habían introducido la prohibicións. Según AHDB, las importaciones de carne de cerdo del Reino Unido desde Dinamarca y Alemania aumentaron un 50% y un 400% respectivamente entre 1997 y 2007.

El vicepresidente de NPA, Rob Mutimer, dijo que una repetición de esta situación en forma de importación de carne producida con estándares más bajos de las granjas, llevaría a una caída en los precios mayoristas, una vez más subcotizando a los productores del Reino Unido.

Los activistas por el bienestar de los animales advirtieron que la importación de “carne de cerdo estadounidense barata y producida de forma inhumana” podría hacer que se reduzcan los estándares de bienestar del Reino Unido y también hacer que sea más difícil mejorar los estándares de bienestar de los animales de granja del Reino Unido en el futuro.

Sin embargo, Mutimer le dijo al The Guardian que los productores del Reino Unido no tenían interés en reducir los estándares para igualar las importaciones. “Es inaceptable tener un animal que nunca pueda girar o interactuar con otros animales. Pensé que habíamos avanzado como sociedad y eso ya no era aceptable”, dijo.

Varios destacados ministros del Reino Unido, entre ellos el secretario de Comercio e Industria, Liam Fox, el secretario de la Defra, Michael Gove y el ministro de Agricultura, George Eustice, han tratado de tranquilizar a los ganaderos de que la situación no resurgirá.

Mientras tanto, la administración de los EE.UU. y su sector porcino continúan insistiendo en que los EE.UU. solo podrían contemplar un acuerdo, en el momento en que Reino Unido rechazase su oposición actual, como parte de la UE, al uso de la ractopamina y otras prácticas legales de los EE.UU.

Nick Giordano, vicepresidente y abogado del Consejo Nacional de Productores de Cerdo de EE.UU., dijo que la oposición al uso de ractopamina y jaulas de cerdas era “pseudociencia” y no “comercialmente razonable”. “No vamos a producir a pérdidas, a comida en los Estados Unidos es la más segura y, probablemente, la mejor del mundo”, dijo.

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