En octubre, la cotización del cerdo en España ha seguido con su tendencia a la baja y, aunque en menor cuantía, en el resto de la UE la tendencia de las cotizaciones en los grandes países productores ha sido la misma. Pese a ello, la cotización se ha mantenido estable en los Países Bajos, porque habían anticipado las bajadas alemanas y porque ya estaban más bajas que la refe­rencia alemana, y también en Alemania ha habido una progre­siva estabilización del precio conforme avanzaba el mes, igual que ha sucedido con mayor firmeza en Francia.

La cotización española ya se mueve por debajo de la francesa y también por debajo de la danesa (que es un precio a cuenta, es decir, se complementa al final de ejercicio en base a los resul­tados de la operativa) y se encuentra a una relativamente corta distancia por encima de la cotización alemana, un país donde aún existen brotes de PPA. Aunque el mercado sigue en el mis­mo atolladero que en meses anteriores, sin una recuperación de las compras chinas de carne de cerdo europea y con una so­breoferta de carne de cerdo en toda Europa. Ello comporta una dura competencia entre países y entre mataderos por vender más carne dentro de la UE, con Alemania marcando el precio de referencia más bajo y sin poder mejorar márgenes como en otros otoños. Ello provoca que los sacrificios en España, aunque se recuperen semana tras semana, no lo haga al ritmo que otros años, cuando el descenso de la cotización del cerdo sí incenti­vaba la demanda del matadero. Ahora, la oferta de cerdos es abundante en toda Europa y la demanda no tiene problemas para cubrir sus necesidades. Así, los mataderos españoles si­guen matando a una mayor velocidad que la de meses anterio­res, pero básicamente porque el margen es mejor que enton­ces y para dar rentabilidad a los costes fijos de su estructura. Gracias a la mayor matanza se puede absorber el aumento de oferta que se produce durante el mes de octubre, un mes don­de el peso de los cerdos no ha parado de subir debido a la es­tacionalidad de la oferta y a una benigna climatología perfecta para los crecimientos en granja. Con un precio del cerdo que no ha parado de bajar y un aumento de los costes para el ganadero en pienso y energía, la situación para este ha ido empeorando desde principios de mes hasta el final: el cerdo ha seguido ca­yendo y los cereales y la electricidad, gas y petróleo han conti­nuado subiendo.

En Alemania, el principal problema es el continuo goteo de positivos de Covid-19 entre los trabajadores de los matade­ros y salas de despiece: las cárnicas realizan test continuos y dan siempre algún positivo, lo que obliga a poner en cuaren­tena a grupos de trabajadores. El resultado es que la matanza se mantiene desde hace ya meses por debajo del año pasado (cuando ya bajó, por la misma razón) y quedan cerdos retrasa­dos en las granjas. Por contra, la falta de personal para el des­huesado fuerza una menor producción de este tipo de producto y debería permitir defender mejor sus precios, aunque, al mis­mo tiempo, pone muchas piezas enteras en el mercado, que presionan sobre todos los precios. Y, a su vez, estos problemas de capacidad en Alemania provocan que este país no importe ni cerdos ni carne de sus países vecinos, como hacía siempre, con lo que los mercados belgas y holandés se ven también presionados por la falta de fluidez de sus ventas de cerdos.

A destacar el colapso en que ha caído el mercado de la cerda: hay liquidación de cerdas en Alemania, pero con problemas de personal en los mataderos, hay desde hace se­manas listas de espera para sacrificar cerdas. Y los animales de Francia, Bélgica, Dinamarca, que antes iban a mataderos ale­manes, buscan ahora otros destinos por Europa. Pero, sin que la industria muestra impulsos de demanda de carne de cerda (sobre ofertada y con dudas sobre la demanda navideña), no hay incentivos en ninguna parte para matar más cerdas. Las caídas de los precios de la cerda se han movido en los dos dígi­tos porcentuales en octubre.

En China, la cotización de los futuros del cerdo ha empezado a repuntar tímidamente, pero el precio interior del cerdo sí ha mostrado (después de haber estado todo el año bajando) una relevante subida en octubre: +19% respecto a septiembre. Si­guen todavía muy por debajo de los meses anteriores, ya que hay un elevado stock de carne congelada de importación y, so­bre todo, unos volúmenes de matanza nacional que se mue­ven en niveles récord desde el verano. ¿Anticipación de ventas por temor a la PPA y por las fuertes pérdidas en que siguen los ganaderos chinos? ¿Recuperación de su censo? Probable­mente, las dos cosas, pero la primera implica que, si hay liqui­dación de cerdas a causa de las pérdidas económicas, la oferta de cerdos debería frenarse en 2022. En cualquier caso, China encara ahora su temporada alta de consumo de carne de cerdo y, aunque hay problemas de restricciones a la vida social por la Covid-19, que suba el cerdo es una buena señal de cara a la en­trada en el nuevo año.

Fuente: Interporc

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