ASAJA de Cuenca asegura que el medio rural necesita inversiones y proyectos para combatir la despoblación y el abandono de las explotaciones agrícolas y ganaderas. Por ello, el secretario técnico de la organización, Manuel Torrero, ha defendido que no se pueden rechazar por sistema proyectos como las granjas de porcino cuyas solicitudes están proliferando en la provincia.

Torrero ha asegurado que estas explotaciones están sometidas a un estricto control, y no cree que los perjuicios de los que se está hablando tengan una base real.

Cuenca no está en disposición de rechazar inversiones en el medio rural. Así ha defendido la organización agraria ASAJA la instalación de granjas de porcino en la provincia de Cuenca, a la que se oponen varios colectivos ecologistas y vecinales.

En la provincia de Cuenca han proliferado las solicitudes de explotaciones de porcino, que han generado el rechazo en diferentes colectivos ecologistas y vecinales, y la aparición de plataforma como “Serranía Limpia y Viva” o “Stop Macrogranjas”.

Precisamente desde la primera, publicaron recientemente una carta abierta a ASAJA rechazando estos proyectos por su impacto ambiental en los acuíferos y la gran cantidad de residuos que generan.

Carta abierta de Plataforma Serranía Limpia y Viva

Estimados agricultores y ganaderos de la Asociación de Jóvenes Agricultores, ASAJA, de
Cuenca:

En primer lugar, queremos felicitarles y agradecerles el informe del Consejo Económico y Social dirigido por ustedes donde reclaman al Gobierno medidas para atajar el despoblamiento en el medio rural y donde ponen el acento en la industria agroalimentaria, el apoyo a jóvenes y mujeres, y la apuesta por la actividad económica sostenible y ecológica, así como el reconocimiento a la digitalización y el turismo rural. Por favor, hagan extensible nuestra felicitación a don Juan José Álvarez Alcalde. Gracias a ASAJA por su acertadísima defensa de nuestro medio rural.

Nos dirigimos a ustedes tras haber leído en su página web el mensaje acerca de los grupos que, según ustedes, promueven el acoso y desprestigio de los ganaderos de porcino.

Nuestra plataforma se ha formado principalmente en tres de esos pequeños municipios a los que ustedes aluden: Zarzuela, Portilla y Villalba de la Sierra. Agricultores, ganaderos, jubilados, jóvenes, empresarios, parados, estudiantes… y un largo y variado perfil de personas, hasta las 480, se han adscrito hasta el momento a nuestro grupo que, como nuestro nombre indica, quiere preservar una Serranía limpia y, por supuesto, viva.

Desde estas líneas, queremos contarles por qué existe nuestra plataforma que, según ustedes, es una de las que hace campaña de desprestigio. A finales de mayo de este año, varios vecinos del pueblo de Villalba de la Sierra, entre ellos un ganadero con un rebaño de cabras, se enteraron de que al Ayuntamiento había llegado la información de un proyecto para instalar una explotación de porcino en la localidad de Zarzuela. Tres datos fueron los que, por inauditos en nuestra tierra, llamaron la atención rápidamente: el consumo anual de agua (44.258 m3, el doble de lo que se gasta en Zarzuela), el número de cabezas de ganado (3.085 cerdas -incluidas las de reposición- y 40.000 lechones cada seis meses) y, consecuentemente, los metros cúbicos anuales de purines: 17.469. Además, el proyecto incluía el esparcimiento de los purines en los terrenos de más de un centenar de propietarios de los municipios de Villalba de la Sierra y de Portilla, a quienes nadie había explicado el proyecto ni consultado si querían que en su tierra se echara ese tipo de mierda.

Tradicionalmente, y hasta hace apenas dos décadas, muchas familias de nuestros pueblos han tenido cerdos en casa como parte de la economía doméstica serrana, así como pequeñas granjas que se vieron obligadas a cerrar a comienzos de este siglo tras las directivas de la Unión Europea, que ustedes bien conocen y que afectaron profundamente al sistema de vida del medio rural.

Por eso, las gentes de Villalba de la Sierra, Portilla y Zarzuela somos conscientes de las consecuencias que este tipo de industria tiene para el entorno, sin que nadie haya venido a confundirnos ni convertirnos en demagogos.

Al igual que ustedes reflejan en su escrito, nuestra plataforma, las gentes de Villalba, Portilla y Zarzuela, también defendemos la libertad de nuestros agricultores y ganaderos para emprender una actividad que genere riqueza y empleo. Por eso es muy doloroso ver cómo familias que en otro tiempo podían optar a una pequeña granja, matadero y carnicería, ahora, para salir adelante, se suman a las condiciones que les marcan las llamadas “integradoras” como Icpor Soria y ni siquiera se plantean (por burocracia y falta de apoyo) seguir fortaleciendo el tipo de ganadería que identifica a nuestra tierra: el cordero serrano, por poner un ejemplo. En el caso de Zarzuela, no hay ningún ganadero implicado en el proyecto de las cerdas. Es Icpor Soria, con la que ustedes han organizado reuniones informativas en 40 pueblos de la provincia, la promotora del proyecto. Si la granja llegara a construirse, habría empleados porqueros, no ganaderos.

También les agradecemos que cumplan escrupulosamente la normativa medioambiental, y que lo recuerden públicamente, para que no se sigan produciendo situaciones como el derrame de purines en medio de un camino o se viertan en una parcela sin permiso.

Nos alegramos que ustedes también defiendan públicamente el esfuerzo de agricultores y ganaderos por permanecer en sus pueblos, ya que quedamos pocos. Los que se fueron más recientemente no les quedó más remedio que mudarse a la ciudad, que es donde están los institutos y las academias de idiomas para sus hijos y el resto de servicios, y subir al pueblo cada día a labrar, o sembrar, o lo que toque. Estos se trasladaron a Cuenca después de que el Gobierno central decidiera –no sabemos en qué política rural se apoyó tal decisión- que los escolares debían ir al instituto con 12 años y no con 14. Así que los padres eligieron ponerse ellos mismos en la carretera, en lugar de sus hijos, para evitarles heladas y nevadas. Y así ha seguido el tema. Pero eso seguro que ustedes también lo han vivido y padecido.

“Frente a este esfuerzo de agricultores y ganaderos que luchan por permanecer en sus pueblos y por buscar su futuro en ellos, nos encontramos con grupos que, sin ningún tipo de pudor, se dedican a lanzar mensajes alarmistas para generar en la población temor y rechazo a cualquier proyecto”, dicen ustedes.

Nosotros no somos “grupos sin ningún tipo de pudor”. Somos habitantes de la Serranía, y no nos oponemos a inversiones promovidas por agricultores y ganaderos ni lanzamos mensajes alarmistas. Los datos que difundimos los obtenemos del proyecto de Icpor Soria, la Consejería de Agricultura, el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Transición Ecológica, la Fiscalía de Cataluña y la Asociación de Turismo Rural de Segovia, que llevan mucho tiempo sufriendo el daño de su tierra por la industria de macrogranjas porcinas. Por supuesto, abrazamos y reconocemos, cada vez que tenemos la oportunidad, el trabajo de agricultores y ganaderos que han apostado por la ganadería sostenible y que han decidido quedarse a trabajar y vivir en su pueblo. Al único tipo de proyecto que nos oponemos es al que defiende modelos insostenibles y contaminantes dependientes de mercados exteriores, ajenos a nuestra Estrategia de Desarrollo Rural, perjudiciales para las pequeñas empresas familiares, que esquilman recursos naturales e incompatibles con el informe del CES que ustedes han dirigido.

Este es el caso del plan de Incarlopsa, que quiere poner un millón de cerdos a menos de 100 km de Tarancón. ¿Cuánto cagan y cuánto huele la mierda de un millón de cerdos? ¿Cuánta agua consumen? ¿A cuántos acuíferos de la provincia afecta? ¿Cuántos puestos de trabajo generaban las pequeñas explotaciones ganaderas rurales y familiares frente al actual oligopolio de cuatro cárnicas? De todas las propuestas que se han presentado en nuestra tierra solo rechazamos una explotación ganadera de, insistimos, 3.085 cerdas con 40.000 lechones que producirán más de 17.000 m3 de purines destinados al vertido en los campos, promovida por Icpor Soria, dependiente de Incarlopsa. Además, después de su informe del CES, les advertimos del lapsus que ustedes han tenido en su nota de prensa al ligar el abandono de nuestros pueblos al rechazo de una única iniciativa, cuando todos sabemos que las causas de la despoblación vienen de años atrás y se deben a diversos y complejos motivos que tienen mucho más que ver con la ausencia de verdaderas políticas rurales y el sistema de subvenciones agrarias que con el rechazo de macrogranjas contaminantes.

También queremos preguntarles qué ganaderos y agricultores emprendedores han huido de la inversión en nuestra tierra, a la que nos vendría muy bien sus propuestas unidas a la pequeña industria de transformación competitiva en simbiosis con el medio natural y el turismo rural. Estos campos son idóneos para la agricultura y la ganadería sostenibles y pequeñas empresas familiares que dominen el producto agroalimentario final con sello de calidad para vender a mercados selectos, y es seguro que aquí encontrarán el lugar perfecto para su propuesta. Resumiendo: todo lo que ustedes reclaman para el medio rural en el informe del CES. Tenemos un plan que venimos desarrollando desde 2014: Se llama Estrategia de Desarrollo Local Participativo, también con fondos de la Unión Europea, como ustedes también saben. En el caso de la granja de Zarzuela, como decimos, no hay ningún ganadero del pueblo que promueva la instalación, es Icpor Soria.

Nosotros tampoco hemos tenido aún la oportunidad de saber la opinión de los partidos políticos, a quienes les pediremos reuniones aprovechando que ya casi están en campaña, pero sí hemos intentado conocer las de los representantes de las administraciones públicas (provincial y regional), y les animamos a reunirse con ellos, sobre todo ahora que falta poco para las elecciones. También les invitamos a consultar las normativas y convocatorias de subvenciones publicadas en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha de la última década y media y ahí podrán hacerse una idea de lo que han apoyado los diferentes partidos políticos gobernantes.

Permítannos que dudemos de que existan ayuntamientos que se hayan dejado arrastrar por ninguna “campaña de acoso” ya que, como hemos indicado anteriormente, Icpor Soria, con la colaboración de ustedes, ha organizado este año un plan informativo sobre explotaciones porcinas en 40 municipios de la provincia de Cuenca. A buen seguro que los vecinos de estos pueblos han tenido la información precisa sobre el asunto. A los habitantes de nuestros pueblos nos encantaría que vinieran a darnos una de esas charlas informativas. Podemos garantizarles que mínimo doscientas personas acudimos, villalberos, zarzueleros y portillanos de los que estamos todo el año. Nos interesa muchísimo informarnos bien ya que es en nuestros campos donde dice el proyecto que se van a verter los 17.000 m3 de purines, y por nuestras carreteras -las que conectan Cuenca, ciudad Patrimonio de la Humanidad, con el Parque Natural de la Serranía de Cuenca y el Monumento Natural del Río Cuervo- pasarán los camiones con 80.000 cerdos al año.

En cuanto a la alusión que hacen de las normativas, en el caso de Villalba de la Sierra y de Portilla, las ordenanzas aprobadas han sido para regular el vertido de purines y evitar que huela a mierda en fin de semana, en verano y por culpa de los camiones que tendrían que transportar los cerdos por el pueblo. En ningún caso, como podrá comprobar cualquiera de los miembros de su organización si lee el Boletín Oficial de la Provincia, se perjudica a los ganaderos y agricultores de los municipios. Todo lo contrario, hemos sido informados del proceso y a partir de ahora sabremos mejor que nunca dónde y cuándo se ha esparcido esa mierda cerca de nuestra finca o de nuestro ganado.

Con esta carta también nos unimos a la petición que ustedes hacen a partidos políticos, ayuntamientos y población en general “de responsabilidad y respeto a la actividad de los ganaderos y agricultores de la provincia de Cuenca que en definitiva somos los que generamos actividad y riqueza en nuestros pueblos”. Suscribimos al pie de la letra estas palabras.

Es cierto que agricultores y ganaderos son un ejemplo a seguir en la conservación del entorno y el respeto al medioambiente, por lo que en nuestra Sierra será apoyada y bienvenida la ganadería sostenible, tanto intensiva como extensiva y trashumante, la agricultura, y toda actividad que se realice en convivencia con los recursos que la tierra es capaz de soportar sin perjudicarla. ¿Es sostenible criar un millón de cerdos alrededor de Tarancón para vender carne al extranjero? Tras leer su nota de prensa, nos queda clarísimo que ningún agricultor ni ganadero de ASAJA quiere ser cómplice del incremento de emisión de amoniaco a la atmósfera, cuyos límites España ha vuelto a vulnerar este año, ni contribuir a la contaminación de acuíferos, como ocurre en Cataluña, donde la Fiscalía ha alertado de que la mitad de los acuíferos están contaminados por las explotaciones porcinas, cuya gestión de residuos no ha encontrado aún una solución efectiva y asumible por los ganaderos, y eso que hasta los purines son estudiados en la Universidad. Por supuesto, eso ustedes también lo saben mejor que nosotros.

De todo lo que ustedes han reflejado en su escrito, únicamente discrepamos en un punto, y es que no hay una normativa muy exigente respecto de la ganadería porcina industrial en Castilla-La Mancha. Tanto es así que ahora la Consejería de Agricultura ha tenido que aumentar la distancia entre las explotaciones y los núcleos urbanos, y ni siquiera se evalúan los proyectos de la industria cárnica como un proyecto conjunto, aunque Incarlopsa presenta lo del millón de cerdos como un único plan. La administración pública no tiene ninguna ley que calibre cuánto contamina un millón de cerdos en un radio de 100 kilómetros de Tarancón. Interpreta cada explotación como individual y pone toda la presión de la responsabilidad sobre el cumplimiento de la norma en el “órgano sustantivo”, es decir, los Ayuntamientos, administraciones de escasos recursos que a duras penas pueden hacer frente a su gestión diaria.

Tampoco hay articulados verdaderos mecanismos de control, gestión y reciclado de los purines (Recordamos: “¡uy! Se me ha caído ‘un poco’ de la cuba en el camino”). Y tampoco hay una garantía de respeto medioambiental de esta actividad ganadera en concreto. Basta con leerse el proyecto de Zarzuela: La mierda va de la balsa a la cuba y de la cuba al campo.

Les animamos a enviar las cartas a las que aluden cuanto antes y, como les hemos dicho antes, aprovechen que vienen elecciones. Nosotros también lo haremos.

Por último, queremos pedirles que trasladen a sus agricultores y ganaderos todo nuestro apoyo, respeto y reconocimiento. Y también queremos pedirles una reunión con ustedes. Entre nuestros 480 adscritos y más de 3.300 personas que han presentado alegaciones al proyecto, estamos un centenar de pequeños propietarios de parcelas que estamos retirando nuestras tierras de la SAT a la que hemos pertenecido y nos gustaría que ustedes nos asesoraran en propuestas e iniciativas para una agricultura y ganadería sostenibles e ilusionantes en nuestra tierra, una Serranía limpia, viva y sostenible.

Atentamente, Plataforma Serranía Limpia y Viva

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