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Bienestar animal y cerdo ibérico: Parámetros de confort térmico en naves de parto

Las condiciones de bienestar animal de las explotaciones ganaderas, y en especial de las dedicadas a la cría de ganado porcino, están siendo objeto de un especial interés por parte de la sociedad en general. Esto se refleja en el desarrollo de diferentes proyectos de investigación y en nuevas legislaciones en materia de protección animal.

El periodo de tiempo que rodea a la fase de parto en el cerdo ibérico es, sin duda, una de las etapas de la producción de esta raza que más hay que vigilar, especialmente los parámetros de calidad del ambiente donde va a transcurrir una fase crítica del ciclo de vida de los animales como es el nacimiento, cría y destete de los lechones. Dentro de estos parámetros, la temperatura en las naves de parto es el que más relevancia toma. Si tenemos en cuenta que las madres y los lechones tienen necesidades térmicas diferentes debemos pensar que las naves de parto deben tener 2 zonas climáticas muy diferentes: una destinada a la madre y otra a los lechones.

Rangos de temperaturas óptimas en las naves de parto para las hembras reproductoras

Hay un factor importante a tener en cuenta a la hora de fijar la temperatura en la nave de partos. La cerda ibérica fisiológicamente posee una capa de grasa importante, su capacidad pulmonar es reducida y la capacidad para perder calor mediante transpiración es prácticamente nula. Esto da lugar a que no soporte condiciones de temperaturas muy cálidas, teniendo por efecto la disminución del consumo de pienso y la producción de leche. Sin embargo, los lechones son hipotérmicos, necesitando temperaturas bastante altas para mantener su calor corporal.

Rango de temperaturas óptimas en las naves de partos para los lechones

Durante las primeras horas de vida, el lechón va a sufrir un estrés térmico severo, situándose en una temperatura ambiente al menos entre 15ºC y 20ºC inferior a la temperatura del útero materno.

Para adaptarse a este choque térmico el lechón cuenta con los siguientes factores, que se presentan insuficientes:

  • La movilización de sus reservas (glucógeno, grasa) son muy escasas.
  • La toma de calostro: Su ingestión varia en función de la temperatura, de forma que a 20ºC el lechón puede llegar a consumir hasta un 30% menos de calostro que a 30ºC.

De esta forma, las condiciones de temperatura del medio donde se desenvuelven los lechones van a ser de capital importancia en su supervivencia y rendimientos futuros.

Recomendaciones para el confort térmico en la sala de parto

  • Priorizar las necesidades térmicas del lechón a las de la madre durante los 10 días siguientes al parto.
  • Elaboración de dietas específicas (control de energía y proteínas) y manejo para las madres en este periodo de tiempo.
  • Crear siempre 2 espacios térmicos bien diferenciados en las salas de parto, uno para los lechones y otro para las cerdas durante la lactación.
  • La fuente de calor de los lechones debe situarse lo más alejada posible de la madre, y especialmente de la cabeza, zona especialmente sensible en el cerdo Ibérico.
  • Mantener la humedad relativa en niveles en torno al 40%.
  • La distribución y velocidad del aire en la nave debe ser homogénea y constante en las salas de parto a lo largo de toda la paridera.
  • Se debe verificar la sala de partos antes de cada paridera prestando especial atención a los sistemas de aislamiento en techos y paredes, sistemas de calefacción y refrigeración, entradas y salidas de aire, así como a los mecanismos de generación de calor.
  • La inspección de la temperatura durante la paridera debe ser diaria, controlándose cada 12 horas.
  • El sistema de paridera, teniendo en cuenta la generación de calor por parte de los animales, debe ser de “todo dentro” y “todo fuera”. Manteniendo uniforme los lotes de hembras reproductoras en cada paridera.

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