Italia, al igual que España y otros paises de la UE está siendo particularmente afectada por el brote de coronavirus. Lamentablemente, no hay ni habrá datos oficiales sobre los sacrificios, el comercio y la demanda interna durante algún tiempo. Sin embargo, disponemos de algunos indicadores sobre cómo la enfermedad está afectando a la cadena de suministro en Italia.

Los informes de AMI, un proveedor de información sobre el mercado agrícola en Alemania, sugieren que la progresión del coronavirus está perturbando el mercado de los cerdos sacrificados en toda Europa. Muchas fronteras están cerradas, al igual que los restaurantes, y los principales eventos se cancelan. En toda Europa, las empresas que sacrifican cerdos son, por lo tanto, extremadamente cautelosas. Los productores están tratando de comercializar sus cerdos de sacrificio existentes lo más rápido posible, lo que genera presión sobre los precios.

En Italia en particular, las industrias de sacrificio y los procesadores de carne han reducido significativamente su producción. A los productores les resulta difícil comercializar sus cerdos restantes y el transporte a veces es difícil. Se esperan caídas de precios, sin embargo, la industria continua operando.

Según el sindicato agrícola italiano, Coldiretti, desde un punto de vista legal, se supone que los bienes se mueven con normalidad. Hay controles fronterizos que pueden ralentizar el comercio, pero no detienen la libre circulación de mercancías, solo a las personas.

Al igual que como muchos países europeos, Italia depende del comercio bilateral con otros países. Entonces, la restricción del movimiento de personas está causando dificultades. Aunque las restricciones introducidas no prohíben viajar por motivos laborales, los movimientos permitidos en el país deben ir acompañados de un formulario de autodeclaración. Sin embargo, aparentemente existe un gran riesgo de escasez de mano de obra ya que cada vez más personas se niegan a trabajar debido al temor de una posible infección.

Algunos transportistas también están comprensiblemente preocupados por la salud de sus conductores y la probabilidad de que puedan ser puestos en cuarentena, lo que también puede restringir el comercio.

Aunque existen algunas dificultades, en este momento las compañías de alimentos están asegurando los suministros necesarios a los granjeros para salvaguardar la salud y el bienestar de sus animales, y para mantener el nivel de producción en las granjas. Sin embargo, comienzan a aparecer signos de dificultad en el manejo de los bienes, tanto de materias primas como de productos terminados.

La situación con respecto a la compensación por parte del Gobierno aún no está clara. Se ha delineado un fondo general de 25.000 millones de euros para los próximos meses, pero no detalla específicamente el sector. Por el momento, las únicas medidas parecen ser la suspensión de los plazos para el cumplimiento, el pago de impuestos y la seguridad social y las contribuciones de asistencia social.

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