EL desconcierto administrativo existente con la dehesa parece que no tiene límites… Cada vez que se publica una norma legal que le afecta, la Administración le crea un nuevo problema a los ganaderos”.

En estos días, muchos propietarios de dehesas andan “de cabeza” enfrascados en presentar sus alegaciones a la Orden de 29 de julio de 2016, en la que se publica la capa de montanera y la capa SAC-QUERCUS de Andalucía, con la finalidad de poder iniciar la campaña del cerdo ibérico de bellota (2016-2017) que empieza en octubre.

La SAC (Superficie Arbolada Cubierta) la ha calculado la Administración mediante fotografías aéreas (teledetección), y a través de éstas se dice cuál es el número máximo de cerdos por hectárea que puede engordar un ganadero en una finca de dehesa durante el periodo de montanera; para así poder comercializar estos cerdos como “bellota” de acuerdo con el Real Decreto 4/2014 , de 10 de enero, por el que se aprueba la norma de calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibérico.

Hay muchos ganaderos que se quejan y alegan, con razón, porque dicen que la superficie arbórea cubierta de un recinto o parcela (SAC), que es lo que se observa en las fotografías aéreas, no indica ni mucho menos la cantidad y calidad de bellota que producen las encinas o alcornoques que aparecen en la misma.

Es más, se quejan por todo lo contrario, ya que manifiestan que hay zonas con mucha SAC (alto número de árboles pequeños y chaparros con poca bellota) a las que se les permite entrar 1,25 cerdos por hectárea, y sin embargo, existen otras zonas con menos SAC pero mucha más bellota -menos número de árboles, pero más desarrollados y productivos- en las que no se admite ni un cerdo por hectárea.

Con estos cálculos se ignora que el principal factor que determina la producción de bellota por hectárea y por árbol es la densidad de la arboleda; que existe una correlación positiva entre la distancia al árbol más próximo y la producción de bellota por árbol, aunque la producción de una parcela es también proporcional a la superficie cubierta por las copas, hasta un cierto tope difícil de determinar, pero que está en relación con la competencia entre los árboles y depende de cada finca, de la especie de árboles (encinas o alcornoques) y de la edad de éstos. Por eso en las buenas dehesas se busca un equilibrio en la cobertura.

Esta circunstancia (¡vaya suertecita!) que también le ha tocado vivir a la dehesa, que tanto admiran y quieren nuestros representantes políticos en sus intervenciones públicas, da lugar a que salgan favorecidas algunas zonas de matorral de quercíneas y “superficies adehesadas”, que no dehesas, de poca producción de bellota y, sin embargo, se perjudique a las buenas y auténticas dehesas, constituidas por frondosos, espaciados y cuidados árboles adultos que producen mucha y mejor bellota.

¿Tan difícil es entender por parte de la Administración que el método para determinar la capacidad productiva y producción de los árboles de la dehesa -Quercus- mediante fotografía aérea, o teledetección, no es correcto?, que se necesita obtener y contrastar datos que sean objetivos de la producción real de bellota existente, y que éstos sólo pueden ser obtenidos con la presencia física de los profesionales en la finca, o lo que es lo mismo, “pisando el campo”.

El problema es que no “aprendemos” por muchos errores que se cometan con la dehesa, a la que irremisiblemente parece que vamos a llevar a su desaparición.

Decimos esto porque el error del método de cálculo empleado para la determinación de la SAC (Superficie Arbolada Cubierta) ya se ha cometido con anterioridad para la determinación del CAP (Coeficiente de Admisibilidad de Pastos) también en la dehesa, ¡pobrecita! y basado igualmente en la fotografía aérea y el uso sistemático del ordenador.

La SAC dice que cuanto más superficie arbórea exista (=75%), más cantidad de comida (bellota) hay debajo de los árboles para los cerdos de montanera; y sin embargo, el CAP dice que mientras más superficie arbórea exista, menos comida hay debajo de los árboles, sin reconocer la producción de hierba, bellota y ramón, para la alimentación de los animales y, por tanto, hay que descontarla de las hectáreas admisibles en la PAC.

¿Es posible decir una cosa y la contraria para la misma situación de la dehesa (SAC contra CAP)? Pues parece ser que para la Administración, sí lo es. So pena que alguien pueda pensar que un error (CAP) se compensa con otro error (SAC).

Nosotros preferimos no pensar eso, porque sería ser doblemente injustos con los ganaderos de la dehesa, y eso estamos seguros que nadie lo quiere.

Fuente: Diario de Sevilla

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