Debido a la intensificación de los sistemas de producción en porcino ibérico, se observa un aumento en la implantación de la alimentación líquida, pero hay pocos trabajos que muestren sus ventajas en esta raza. El objetivo de este trabajo fue analizar técnica y económicamente el modo de distribución del pienso durante el engorde de cerdos cruzados ibérico x duroc. Se utilizaron 156 cerdos y se ensayaron 3 dietas: alimento estándar en harina distribuido en seco ad libitum (PSAL), PSAL pero racionado en seco (PSR), PSAL racionado y en forma líquida o sopa (SO). Las dietas fueron suministradas en 3 fases del crecimiento: de 35 a 50kg de peso, de 50 a 100kg, y de 100kg hasta el sacrificio. Aunque al principio del crecimiento no hubo diferencias significativas posteriormente se observaron diferencias, siendo mayores los pesos de los cerdos alimentados con PSAL y más bajos los que recibieron PSR. Los índices de conversión fueron más bajos para SO (4,22) comparado con PSR (4,37) y PSAL (4,72) para para todo el período de crecimiento. La dieta más cara fue PSAL y la más económica la SO. Con la dieta PSAL los cerdos alcanzaron el peso comercial de cebo (130kg) 3 semanas antes que con la dieta SO, pero con ésta se consiguió un menor coeficiente de variación del peso durante el periodo de cebo.

Introducción

España tiene el primer lugar en producción porcina dentro de la Unión Europea, destacando el crecimiento importante del porcino ibérico, raza autóctona caracterizada por la calidad de sus productos y que representa 11% del censo nacional, con cerca de 300.000 reproductoras (MAPA, 2007). El sistema de alimentación líquida está implantado en Alemania, Francia, Holanda y Dinamarca, donde poco más del 60% de los cerdos de engorde son alimentados mediante este sistema (Lizardo, 2004). En 2004 en España sólo había unas 60 granjas con alimentación líquida, menos del 2% del total (Lizardo, 2004), de las cuales sólo 4 eran de cerdo ibérico. No obstante, se observa un aumento en la implantación de ese tipo de alimentación, especialmente en porcino Ibérico, debido a sus ventajas y por la intensificación de los sistemas de producción (Criado, 2008).

El uso de la alimentación líquida tiene ventajas, pero tiene algunos inconvenientes (Gadd, 2005) como elevados costos de inversión (Lizardo, 2004; Rodríguez-Estévez et al., 2007) y el aumento de la producción de purines, aunque este último se debería a una deficiente optimización de la mezcla del agua con el alimento sólido (Heidenreich et al., 2000; ITP 2000; Lizardo et al., 2005). La tasa de dilución puede variar de 2 a 4 litros de agua por kilogramo de pienso (Le Treut y Guillou, 2003), siendo habitual una tasa de dilución agua/pienso de 2,5:1 a 3:1, pudiendo llegar hasta 4:1 en cerdos racionados a los que se quiera proporcionar una sensación temporal de saciedad (Rodríguez- Estévez et al., 2007).

Una ventaja del uso de la alimentación líquida es la mejora de todos los índices técnicos y durante el cebo se manifiestan mayores beneficios (Palomo, 2006a y 2007; Rodríguez-Estévez et al., 2007), aunque para Quémeré et al. (1988) y Jensen y Mikkelsen. (1998) esta mejora no es tan evidente. Según Torrallardona (2003) este sistema es de gran interés en la aplicación de programas de racionamiento en acabado o a programas multifase, ajustando la curva de consumo al potencial genético de crecimiento de los cerdos. Otra ventaja de la alimentación líquida es poder usar numerosos subproductos agroalimentarios, que pueden contribuir a reducir el costo de la dieta entre 10-25% y al menor impacto sobre el ambiente (Scholten et al., 2000; Palomo, 2007; Rodríguez-Estévez et al., 2007). Los beneficios sobre el ambiente se relacionan con la explotación porcina al disminuir el volumen de deyecciones y sus contaminantes, y además con las queserías y cerveceras cuyos subproductos son aprovechados, evitando asi su depuración por procedimientos costosos (Scholten et al., 2000; Criado, 20083).

El objetivo del presente trabajo fue analizar el efecto de la restricción alimenticia y administración en seco, y de la misma restricción con el efecto añadido de la forma de administración líquida, con respecto a la administración de alimento seco ad libitum sobre los rendimientos productivos y la variabilidad de peso vivo en el engorde de cerdos cruzados.

Materiales y métodos

El ensayo se efectuó en una granja porcina de ciclo cerrado con ambiente controlado, situada en el término municipal de Alcalá de Guadaira (Sevilla, España), donde se producen cerdos ibéricos 50% (Ibéricos X Duroc) con un manejo intensivo en la fase reproductiva, en la de recrío y engorde hasta el sacrificio.

Se usaron 3 dietas cómo tratamientos:

  • Alimento balanceado estándar en harina, distribuido en seco ad libitum (PSAL) en tolvas de hormigón de 3 bocas diseñadas para alimentar 25 cerdos.
  • PSAL racionado en seco (PSR) distribuido manualmente sobre pilón corrido en un espacio de 50cm lineales por cerdo, programando un consumo de 405kg (±5kg) de las 14 a las 37 semanas (Nieto et al., 2002; Palomo, 2006b; Barea et al., 2007).
  • PSAL racionado pero distribuido automáticamente en forma líquida o sopa (SO) sobre un pilón corrido para un espacio de 50cm lineales por cerdo y con el mismo consumo que PSR; el pienso se incorporaba manualmente en la tolva de recepción del tanque de mezclas, donde se añadía la proporción de agua programada (relación agua/pienso 3:1).

En el Cuadro 1 se muestran los ingredientes del alimento en cada fase de cebo, y en el Cuadro 2 se muestra su composición.

Las dietas líquidas se prepararon automáticamente en un tanque experimental de mezclas usando un programa informático; antes de cada distribución se agitó la mezcla 10min a 69rpm; para los consumos estimados se utilizaron los parámetros monitorizados obtenidos de experiencia anteriores en relación al consumo de pienso ad libitum. El alimento líquido se distribuyó 3 veces al día, según un plan de racionamiento para cerdos precoces grasos Landrace X Duroc, introducido en el programa. El alimento seco se distribuyó 3 veces al día, según la programación de consumo establecida. Al no existir datos específicos de las necesidades de nutrientes del cerdo ibérico cuando se realizó el presente trabajo, la formulación de alimentos se efectuó con recomendaciones para razas precoces, a pesar de que la raza ibérica presenta marcadas diferencias productivas y metabólicas como la velocidad de crecimiento, el depósito de proteína o la eficiencia energética (Fernández-Fígares et al., 2003; Rivera-Ferre et al., 2005).

Las dietas fueron suministradas en 3 fases del crecimiento:

  • Fase 1 de crecimiento, de los 35 a 50kg de peso vivo y de 14 a 18 semanas de edad.
  • Fase 2 de precebo, de los 50 a 100kg y de 18 a 30 semanas.
  • Fase 3 de cebo, de los 100kg al sacrificio y de 30 a 37 semanas.

Durante la experiencia, la cantidad de pienso administrada se aumentó alrededor de 10-15 % cada 15 días, ajustando la cantidad administrada en función de la capacidad real de consumo.

Los alimentos fueron formulados para aportar los siguientes nutrientes:

  • Fase 1: 2330kcal/kg (energía neta), 16,5g/kg (proteína) y 1 g/kg ( lisina).
  • Fase 2: 2280kcal/kg, 16,5 g/kg y 0,8g/kg.
  • Fase 3: 2380kcal/kg, 14 g/kg y 0,6g/kg.

Se utilizaron 156 cerdos (machos y hembras castrados) ibéricos X duroc, con 35,44 (±1,75) kg de peso vivo inicial, proceden de camadas nacidas en la misma semana y alojados aleatoriamente en grupos de 26 animales en 6 corrales (2 para cada dieta) de 26m2 (6,5×4m). Los cerdos se pesaron individualmente al inicio del ensayo y a intervalos de 15 días; en cada pesada y en cada corral se escogían aleatoriamente 11 cerdos aleatorios para evitar el estrés de pesar siempre a los mismos cerdos. Para cada corral, en cada semana y para todo el experimento se determinó el consumo de alimento, la ganancia media diaria (g/d, GMD), el índice de conversión técnico (kg pienso X kg de aumento de peso) y el índice de conversión económico (€ consumido de pienso X kg en aumento de peso).

El diseño experimental fue completamente aleatorizado con 2 repeticiones, y los datos se analizaron con el modelo GLM univariante de SPSS (SPSS Inc., 2006). Para la variable peso vivo en cada semana (de 35kg de peso vivo hasta sacrificio; semanas de edad de 14 a 37) se analizó el efecto fijo de la dieta. Para las variables consumo, GMD e índices de conversión técnico y económico, se analizaron los efectos fijos de la dieta y la semana. Antes del análisis de varianza se realizó un análisis de normalidad de los datos mediante el coeficiente de asimetría y curtosis, y la prueba Levene’s para comprobar la homogeneidad de las varianzas. Para determinar diferencias entre medias se uso la prueba de Tukey (p0,05).

Resultados y discusión

Crecimiento

En los Cuadros 3, 4 y 5 se presentan las variaciones del peso vivo a lo largo de las semanas de crecimiento para las diferentes dietas. Durante las 2 primeras semanas de aplicación de las dietas en la fase 1, los pesos variaron significativamente a favor de la alimentación líquida, probablemente debido al estímulo de consumo que se obtiene al suministrar el pienso húmedo a animales que vienen de comer en seco, o bien simplemente al efecto de novedad. En las otras semanas de la fase 1 no hubo diferencias significativas entre los pesos como consecuencia de las dietas. Durante las fases 2 y 3, en las que los cerdos se adaptaron totalmente al tipo de dietas asignadas, hubo claras diferencias significativas en los pesos; siempre son mayores los pesos de los cerdos con dieta PSAL y son más bajos los pesos de aquellos alimentados con pienso seco racionado. En cuanto a la alimentación líquida, los cerdos presentaron pesos medios entre los de las 2 dietas con pienso seco. Una de las observaciones más importantes es que algunos cerdos con dieta PSAL alcanzaron el peso comercial (130kg) 3 semanas antes que los que tienen los otros tipos de alimentación, mientras que los alimentados con la dieta PSR precisarían unos días más en relación a los cerdos con alimentación líquida para alcanzar el peso comercial.

Los coeficientes de variación (CV) como medida de dispersión estadística relacionada con la homogeneidad del grupo (Padilla, 2007; Di Pietre, 2007), superan el 10% en el caso de PSAL (Cuadros 3, 4 y 5). Esta circunstancia es interesante ya que uno de los objetivos más deseados en el cebo es la homogeneidad de los pesos en función de la edad; en este sentido es importante observar que el consumo de la dieta PSR en las fase 2 y 3 mostró un CV superior al de la dieta líquida (Cuadro 4 y 5). La mayor homogeneidad del peso con las dietas racionadas podría explicarse por la menor competencia entre los cerdos por el alimento, pues cada uno disponía del mismo espacio de comedero al mismo tiempo (Rasmussen et al., 2006) y en estos grupos se establecían menos jerarquías y en consecuencia menos peleas.

En la ganancia media diaria (GMD) conjunta para cada fase de crecimiento (Cuadro 6) no hubo un efecto significativo de la dieta, pero en el período conjunto sí hubo diferencias significativas a favor de la dieta PSAL (696g), estando la dieta SO a nivel intermedio (591g) entre PSAL y PSR (555g). Estos resultados confirman el crecimiento más importante de los cerdos alimentados con PSAL, consiguiendo un mayor peso al final de las 37 semanas con cerca de 20-25kg más que los cerdos alimentados con pienso seco racionado o distribuido en forma líquida. Los resultados con la alimentación líquida no confirman los obtenidos por otros autores, quienes indican un mejor crecimiento con el alimento líquido (Lizardo et al., 2005; Palomo, 2006a; Rodríguez-Estévez et al., 2007), aunque Quemeré et al. (1988) y Jensen y Mikkelsen (1998) no observa diferencias una vez optimizada la curva de consumo/crecimiento, lo que constata la correlación positiva entre consumo y ganancia media diaria. Al analizar los resultados medios obtenidos en experiencias posteriores (datos no publicados) se ha observado mejores ganancias medias diarias de peso. Tales diferencias podrían estar en parte asociadas a que se trata de un cerdo muy graso en oposición a las referencias consultadas, siempre con estirpes magras o semigrasas de razas precoces, y muy particularmente a la especial voracidad hacia el alimento que experimenta el cerdo Ibérico y sus cruces, cuya capacidad de ingesta aproximada es 8,8% mayor que razas precoces (Rivera-Ferre, 2003), aunque según esta experiencia y otras pruebas (Criado, datos no publicados), se ha obtenido aproximadamente 15%.

Consumo e índice de conversión

El efecto de la dieta sobre el consumo e índice de conversión para cada fase de crecimiento y período completo se muestra en el Cuadro 6. No hubo diferencias significativas entre los consumos medios de MS de cada tipo de dieta durante la 1ª fase; en cambio, para los otras 2 fases y para el conjunto del cebo (las 3 fases) hubo diferencias significativas, siendo el consumo de MS superior para la dieta con PSAL (1.188g); sin diferencias significativas entre las otras 2 dietas (868 y 860g para SO y PSR respectivamente). Para el índice de conversión (IC) tampoco hubo diferencias significativas entre cada tipo de dieta durante la 1ª fase, pero en las otras 2 fases las diferencias entre dietas son mayores que en el caso de los consumos. Para las fases 2ª y 3ª y para el conjunto del cebo, el IC de la dieta PSAL fue superior al de la dieta PSR y éste a su vez superior al de la dieta SO. Estos resultados concuerdan con las experiencias de Gadd (2005), quien muestra que con la alimentación líquida se mejoran los IC. Las mejoras en el IC del presente trabajo son similares a las obtenidas por Palomo (2007) para el cerdo blanco, especialmente para la dieta con pienso seco ad libitum, aunque incluso en el caso del pienso seco racionado puede haber mejoras del 5%. Aunque la dieta PSAL tiene una mayor GMD y un mayor consumo, el peor IC respecto a la SO podría ser el resultado de un mayor grado de engrasamiento de los animales. Además, el mayor IC de la dieta PSR respecto a la dieta SO, aunque con resultados similares en GMD y consumo, podría indicar un mayor estrés en el comportamiento alimenticio (Hyun et al., 1998), a pesar de que ambos grupos disponían del mismo espacio de comedero por cerdo. Sin embargo, Lizardo et al., (2005), con cerdo blanco y en el período de engorde de 45 a 100kg, señalan un mayor consumo de pienso (2.305 vs 2775g) y un mayor IC (2,68 vs 3,0kg) del alimento líquido con respecto al pienso seco ad libitum. Según esos autores, los resultados obtenidos se deben, a un desperdicio de alimento favorecido por el diseño de los comederos, así como a la necesidad de ajustar el plan de alimentación introducido en el equipo de alimentación líquida al tipo de cerdo utilizado. Unos comederos y un plan de alimentación ajustados al tipo de cerdo mejoran los resultados de la alimentación líquida, lo que sucede con los resultados obtenidos en el presente trabajo.

Análisis económico

El efecto de la dieta sobre el IC acumulado en euros (€/kg de incremento de peso) para cada fase de crecimiento se muestra en el Cuadro 6. No hubo diferencias significativas entre dietas para la 1ª fase, pero sí entre el resto de fases y el conjunto del cebo, de forma que la dieta más cara es la PSAL, como se esperaba, seguida de la PSR y la dieta más barata fue la SO. Los resultados económicos del presente estudio dan valores inferiores a los presentados por Palomo (2007) en cuanto al ahorro por cerdo del tronco Ibérico cebado (con 130kg): entre 25-30€ al utilizar alimentación liquida frente a pienso seco racionado, mientras que en el presente estudio el ahorro para incrementar el peso 100kg sería de 7€. No obstante si se compara con el coste al suministrar pienso seco ad libitum, el ahorro ascendería a 16€. Además, los resultados del presente estudio están más cercanos e incluso mejores que los reportados por Rodríguez-Estévez et al. (2007), quienes señalan que para las fases 2ª y 3ª de cebo, es decir las últimas 15 semanas aproximadamente, se puede ahorrar 5€ por cerdo cebado en relación a la dieta con pienso en tolva. Estas cantidades de dinero varían directamente proporcional al incremento del coste de las materias primas que componen el alimento.

Conclusiones

Aunque con la dieta a base de pienso seco ad libitum los cerdos alcanzan el peso comercial de cebo (130kg) 3 semanas antes que con la dieta líquida racionada, con esta dieta se consigue un menor coeficiente de variación del peso a lo largo del periodo de cebo, lo cual es interesante pues uno de los objetivos más deseados es la homogeneidad de los pesos en función de la edad.

Las diferencias en el crecimiento según las dietas están determinadas por la cantidad de ingesta principalmente, de forma que es superior el crecimiento con la dieta con pienso seco ad libitum. No obstante, esta dieta presenta unos mayores índices de conversión técnica y económica, de forma que es la dieta más cara, seguida de la de pienso seco racionado y la de sopa, que es la más barata.

Autores

  • J. Luis Criado. Centro Veterinario Carmona, Carmona, Sevilla, España.
  • J. María Castel, Manuel Delgado-Pertíñez. Escuela de Ingeniería Técnica Agrícola. Departamento de Ciencias Agroforestales. Universidad de Sevilla, Sevilla, España.

Literatura citada

  • Barea, R., R. Nieto, and J. F. Aguilera. 2007. Effects of the dietary protein content and the feeding level on protein and energy metabolism in Iberian pigs growing from 50 to 100 kg of body weight. Animal 1: 357-365.
  • Di Pietre, D. 2007. Managing Accounting Health and other interventions. In: ELANCO European Swine Meeting. Bologna pp: 490-495.
  • FEDNA, 2003. Tablas FEDNA de composición y valor nutritivo de alimentos para la formulación de piensos compuestos (2ª ed.). de Blas, C. G. G. Mateos, y P. Gª. Rebollar (eds). Fundación Española para el Desarrollo de la Nutrición Animal. Madrid, España. 423 p.
  • Fernández-Fígares, I., M. La Chica, M. G. Rivera-Ferre, R. Nieto, C. García del Río, and J. F. Aguilera. 2003. Comparative serum metabolites and hormonal profile of Iberian and Landrace growing pigs fed equilibrated or lysine deficient diets. EAAP Publication no. 109, Souffrant W. B., and C.C. Met- ges (eds). Wageningen Academic Publishers. pp: 159-162.
  • Gadd, J. 2005. Alimentación líquida. Problemas y soluciones. In: Guía John GADD de Soluciones a Problemas de Producción Porcina. pp: 415-434.
  • Heidenreich, E., W. Strauch, B. Bonekamp, A. Alvarez, G. Gómez, and F. Escribano. 2000. Effect of sepiolite SPLF, and dry matter on segregation behaviour of pig liquid feed and growing performance. 51 EAAP Annual Meeting, 21-24 au- gust, The Hague, The Netherlands, 5 p.
  • Hyun, Y., M. Ellis, G. Riskowski, and R. W. Johnson. 1998. Growth performance of pigs subjected to multiple concurrent environmental stress. J. Anim. Sci. 76: 721-727.
  • ITP. 2000. Memento de l’élevateur de porc. Institut Technique du Porc, París, 374 p.
  • Jensen, B. B., and L. L. Mikkelsen. 1998. Feeding liquid diets to pigs. In: Recent advances in animal nutrition, Gamsworthy P. C., and J. Wiseman (eds), Nottingham University Press, Loughborough, UK. pp: 107-126.
  • Le Treut, Y., y D. Guillou. 2003. La incorporación de aditivos con propiedades reológicas en el alimento líquido mejora los rendimientos zootécnicos. In: Ias Jornadas de Alimentación Líquida del Ganado Porcino. IRTA, Reus, España. pp: 64-76.
  • Lizardo, R. 2004. Alimentación líquida para el ganado porcino. Suis 12: 12-31.
  • Lizardo, R., Torrallardona, D., L. Llauradó, y J. Brufau. 2005. Alimentación líquida del ganado porcino: comparación con el pienso seco y tasa de dilución. In: XI Jornadas de Producción Animal AIDA, Zaragoza, 3 p.
  • Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). 2007. Estadísticas agrarias online, año 2007. www.mapa.es. Con- sultado: 20 de abril de 2008.
  • Nieto, R., A. Miranda, M. A. García, and J. F. Aguilera. 2002. The effect of dietary protein content and feeding level on the rate of protein deposition and energy utilization in growing Iberian pigs from 15 to 50 kg of body weight. Br. J. Nutrit. 88: 39-49.
  • Palomo, Y., A. 2006a. Alimentación líquida aplicada en ganado porcino. Avances en Tecnología Porcina 3: 36-40.
  • Palomo Y., A. 2006b. Alimentación racionada rentable en cerdos ibéricos. Producción Animal 21: 43-47.
  • Palomo Y., A. 2007. Alimentación líquida aplicada en ganado porcino. Mundo Ganadero 197: 40-42.
  • Padilla J. C. 2007. Coeficiente de variación como herramienta para producir más cerdos de valor completo. In: Swine Meeting ELANCO, México. 49 p.
  • Quémeré, P., J. Castaing, J. P. Chastanet, P. Latimier, J. Saulnier, F. Willequet, and F. Grosjean. 1988. Influence de la forme de présentation de l’aliment aux porcs charcutiers: 1- Comparación farine sèche, soupe, granulé; 2- Incidences techniques et économiques. Journées Recherche Porcine France 20: 351-360.
  • Rasmussen, D. K., R. Weber, and B. Wechsler. 2006. Performance, lean meat proportion and behaviour of fattening pigs given a liquid diet at different animal/feeding-place ratios. Animal Sci. 82: 575-580.
  • Rivera-Ferré, M. G. 2003. La renovación proteica corporal en el cerdo ibérico en crecimiento. Efecto de alteraciones en elaporte y composición de la proteína de la dieta. Tesis Docto- ral. Universidad de Córdoba. 282 p.
  • Rivera-Ferré, M. G., J. F. Aguilera, and R. Nieto. 2005. Muscle fractional protein synthesis is higher in Iberian than in landrace growing pigs fed adequate or lysine deficient diets. J. Anim. Nutr. 135: 469-478.
  • Rodríguez-Estévez, V., D. Valerio, J. M. Perea, y A. García. 2007. Consideraciones prácticas de la alimentación líquida en por- cino. Mundo Ganadero 197: 44-49.
  • Scholten, R. H., C.M. Van der P., L. A. Den Hartog, J. W. Schrama y M. W. Verstegen. 2000. Uso de dietas líquidas y subproductos líquidos para porcino. Anaporc 209: 101-116.
  • SPSS Inc., 2006. Manual del Usuario de SPSS Base 15.0. SPSS Inc, Chicago, USA.
  • Torrallardona, D. 2003. Reducción del impacto medioambiental asociado a la porcicultura mediante la alimentación líquida. In: Ias Jornadas de alimentación líquida del ganado porcino. IRTA, Reus, España pp: 1-12.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.