Es necesario un pH bajo en el estómago de los cerdos para una digestión adecuada de las proteínas, pero se cree que es posible que los cerdos no puedan secretar suficiente ácido clorhídrico (HCl) para mantener un pH bajo en el estómago durante el período inicial posterior al destete. La secreción de ácido insuficiente puede resultar en una reducción de la adecuada digestión de proteínas, que es una de las causas de diarrea y mortalidad durante este período. El uso de dietas que contienen ingredientes con alta capacidad amortiguadora, como la caliza y el fosfato monocálcico, puede contribuir a un aumento del pH del estómago y, por lo tanto, reducir la concentración de estos 2 ingredientes en las dietas de fase 1, con lo que puede ser beneficioso para los lechones recién destetados.

La inclusión de fitasa en las dietas también puede proporcionar efectos beneficiosos para los lechones destetados porque reduce la necesidad de suplementos de calcio (Ca) y fósforo (P), reduce los efectos antinutricionales del fitato en las dietas y aumenta la liberación de inositol. Se llevó a cabo un experimento para probar la hipótesis de que la reducción de la concentración de Ca y P en las dietas de fase 1 da como resultado un pH gástrico y una puntuación fecal reducida, pero que el aumento de los niveles de inclusión de fitasa supera los efectos negativos de los niveles bajos de Ca y P en el rendimiento del crecimiento y la ceniza ósea.

TRATAMIENTOS DIETÉTICOS

Se formularon 10 dietas a base de harina de maíz y soja. Para la fase 1 (del día 1 al 14), se formularon 2 dietas de control que contenían el 100% o el 50% del requerimiento de Ca total y P digerible. También se formularon 6 dietas en las que se agregaron 500, 2.000 o 16.000 unidades de fitasa por kg de alimento (FTU) a cada dieta de control. En las 6 dietas que contenían fitasa, las provisiones de Ca total y P digerible se redujeron en un 0,16% y 0,11%, respectivamente, para dar cuenta de la liberación esperada de Ca y P por la fitasa. Para las fases 2 (del día 15 al 27) y 3 (del 28 al 42) se utilizaron dietas comunes sin fitasa y con concentraciones de Ca y P que cumplieron con el requerimiento.

RENDIMIENTO DEL CRECIMIENTO

Los resultados de la fase 1 indicaron que los cerdos alimentados con dietas formuladas para contener el 50% del requerimiento de Ca y P tenían una GMD y una media de ingesta diaria (IMD) reducidas en comparación con los cerdos alimentados con dietas que contenían Ca y P en el requerimiento. Dentro de las dietas que contenían el 100% del Ca y P requeridos, los cerdos alimentados con dietas con fitasa por encima de 500 FTU tenían una GMD mayor que los cerdos alimentados con la dieta de control. Sin embargo, independientemente del Ca y P de la dieta, la inclusión de altas dosis de fitasa aumentó la GMD de los cerdos. También se observó una tendencia a un aumento lineal en GMD a medida que aumentaba la fitasa en dietas con 100% de Ca y P. Desde el día 1 al 42, los cerdos alimentados con dietas de fase 1 con el 50% del Ca y P requeridos tendieron a tener una GMD e IMD reducidas en comparación con los cerdos alimenta dos con dietas de fase 1 que contenían el 100% del Ca y P requeridos. En el porcentaje de las dietas, hubo una tendencia a un aumento lineal de GMD a medida que aumentaba la inclusión de fitasa en la dieta.

INOSITOL EN PLASMA

Al final de la fase 1, independientemente del Ca y P de la dieta, la suplementación con fitasa resultó en un aumento del inositol plasmático en los cerdos en comparación con los cerdos alimentados con las dietas de control. Del mismo modo, en los cerdos alimentados con dietas que contenían Ca y P según las necesidades, el inositol plasmático aumentó linealmente cuando se incrementó la inclusión de fitasa. Hubo una interacción entre la dieta y el día para el inositol en plasma. Independientemente de la cantidad de Ca y P en las dietas de fase 1, las concentraciones de inositol en plasma el día 14 fueron mayores en los cerdos alimentados con dietas con fitasa en comparación con los cerdos alimentados con las dietas de control, pero los días 27 y 42, el inositol plasmático no se vio afectado por tratamiento dietético. Esta observación indica que durante las 2 primeras semanas después del destete, los cerdos no son capaces de sintetizar cantidades suficientes de inositol para mantener los niveles de inositol en plasma antes del destete, pero la inclusión de fitasa permitió a los cerdos mantener adecuados niveles de inositol en plasma. El día 42, los cerdos parecen ser capaces de sintetizar suficiente inositol para llevar los niveles plasmáticos de regreso al valor previo al destete.

CONCLUSIONES

La reducción de Ca y P en las dietas de fase 1 no influye en el pH gástrico o la puntuación fecal, pero compromete el rendimiento del crecimiento de los cerdos. Sin embargo, independientemente del Ca y P de la dieta, las dosis altas de fitasa aumentaron la absorción de inositol y mejoraron la GMD de los cerdos. El inositol puede ser un nutriente condicionalmente esencial durante el período inmediatamente posterior al destete.

Fuente:

  • Anaporc.
    • L. Vanessa Lagos y Hans Stein. Universidad de Illinois, EE.UU.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.