El gobierno de Mauricio Macri tiene bajo estudio un proyecto para reducir a la mitad -del actual 21 al 10,5%-, el IVA a la carne de pollo y de cerdo. La decisión todavía no está tomada, pero si se aprueba, se buscarían varios objetivos: combatir la evasión de impuestos, facilitar una recuperación de la ganadería bovina y, especialmente, posibilitar una rebaja de los precios que pagan los consumidores.

Las llamadas carnes “sustitutas” tributan, como la mayoría de los alimentos al 21% de IVA. En los 90 ya se redujo al 10,5% el IVA del vacuno para quitar incentivos a la evasión.

Los productores de pollos y cerdos respaldan la medida pero no creen que vaya a impactar favorablemente en los precios al consumidor o con una reducción de los niveles de evasión. Además, opinan que provocaría una acumulación de créditos fiscales a su favor, porque muchos de sus insumos seguirán pagando un 21%.

Muchos analistas esperan para los próximos meses una retracción de la oferta de ganado bovino que podría presionar fuerte sobre los precios de las carnes rojas. Por eso se busca tener una buena oferta de carnes alternativas, en especial pollo y cerdo.

En la Argentina se consumen actualmente unos 60 kilos anuales per cápita de carne vacuna, contra algo más de 40 kilos de pollo y 12 kilos de carne porcina.

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