El ibérico extremeño se lanza al mercado exterior

El sector del cerdo ibérico está viviendo un momento espléndido. Ese buen pulso tiene que ver en buena medida con un salto mayor hacia los mercados exteriores, entendiendo como tales los países que no son miembros de la UE porque, a efectos de comercialización Francia, Portugal, Italia o todavía Reino Unido son como si fuera un mercado nacional, aclara Jaime García, director comercial de Montesano. El ibérico extremeño tiene en Asia a una clientela que no solo se ha consolidado sino que aumenta. En este año, por ejemplo, Montesano (con instalaciones en Jerez de los Caballeros), ya ha empezado a vender carnes en Corea del Sur. Y Mafresa (con la industria en Fregenal de la Sierra) ha comenzado a dar los pasos necesarios para seguir el mismo camino coreano.

Si al despegue internacional se une una reanimación del consumo nacional se comprende que la cabaña ganadera haya crecido y que se alcance niveles de sacrificio parecidos a los de antes del gran cataclismo que se vivió a partir de 2007. Se llegó entonces a los 4 millones de guarros sacrificados en España. En 2017, según Asici (Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico), se alcanzarán los 3,3 millones entre las cuatro categorías de ibérico puro, bellota, cebo de campo y cebo.

Todo funcionará mientras vaya creciendo la exportación, se resume desde el ámbito productor e industrial del ibérico. En la última década el valor de lo exportado por paletas y jamones curados desde España ha crecido un 120%. Se ha pasado de ventas por valor de 183 millones en 2007 a 362 millones en 2016. Este año se va a cerrar con unos datos brillantes, avanzan desde el sector.

«Las carnes están vendidas de antemano. Apenas hay. Esa es una de las claves del buen momento. Y jamones hay pocos porque los pocos que había se colocaron rápido y los nuevos están en proceso de curación. El mercado exterior está tirando del carro», subraya Florencio Torres, dueño de Jamón y Salud. Con sede en Llerena, ha optado por el modelo de franquicias para su desarrollo. El 15 de diciembre verá cumplido un objetivo: abrirá tienda en Londres.

«No sabemos aún cómo se va a cerrar el año pero hay más demanda exterior, sobre todo de las carnes ibéricas frescas más que las curadas (jamón). En ambos casos la calidad es un signo distintivo del ibérico extremeño», resume Alfonso Rodríguez, consejero delegado de Mafresa.

«Nos hemos tenido que buscar la vida fuera por el desastre vivido en el mercado nacional. Y esos países terceros están respondiendo muy bien a nuestros productos», resalta Elena Diéguez, secretaria técnica de Aeceriber.

Empresas autorizadas

«En Asia cada vez hay más interés por nuestros productos. Y mercados ya consolidados. Eso es muy importante», relata Jaime García, director comercial de Montesano. El grupo factura más de un millón de euros al año en ventas a China. Montesano fue la primera empresa extremeña que recibió permiso para exportar ibérico al gigantesco país. Fue en 2008. Hoy sigue siendo la única homologada de la región para continuar haciéndolo y es la que dispone del único matadero también homologado según los requisitos chinos.

Este es un mercado nada fácil para introducirse. Solo 28 empresas españolas pueden vender allí derivados del ibérico. Japón es el principal destino del producto. Y el más permeable para saborearlo. Montesano está allí desde 1999. Pero no se encuentra solo. Existen otras diecisiete industrias extremeñas del ibérico que comercializan en suelo nipón. Y hay otras 320 españolas más.

«China no permite la importación de productos cárnicos con hueso. El jamón debe ser deshuesado. En cambio, Japón sí lo permite y su mentalidad y poder adquisitivo han favorecido más la comercialización», recalca García. «Japón tiene mucha curiosidad de todo lo español y especialmente de su gastronomía. Y es una economía avanzada. Así todo es más fácil», especifica Torres.

Singapur, Canadá y Estados Unidos son otros destinos del ibérico extremeño. En Singapur están introducidas cinco industrias extremeñas de las 89 autorizadas a España para vender. Mientras, en Canadá la presencia de ibérico regional se consigue por los productos de nueve industrias asentadas en la región (181 españolas en total).

Donde está costando más entrar es en Estados Unidos. «Allí prima sobre todo el factor coste. Y el coste del ibérico nada tiene que ver con otros productos que consumen a diario los americanos», relata a HOY Rodríguez, de Mafresa, con experiencia profesional en EE UU. Solo Señorío de Olivenza está autorizada como empresa de la región para vender en el país. «Hay más problemas para las homologaciones y muchísimo proteccionismo», apostilla García. «Hay que crear más mercado. Tenemos que ir de la mano», finaliza el consejero de Mafresa.

Fuente: Hoy


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