El jamón y el embutido son “productos franquicia” de España en el exterior, con importante reconocimiento mundial y una gran presencia en mercados internacionales. El presente estudio de mercado tiene como objetivo el estudio del mercado del jamón y embutido en Bolivia: un mercado de difícil acceso, aunque con posibilidades, ya que existe un nicho de mercado con un público objetivo conformado por expatriados y nacionales con alto poder adquisitivo.

Cada país tiene sus propios hábitos alimenticios y, en la tradición culinaria boliviana, la carne de pollo y de res es más consumida que la de cerdo. Además, no existe la costumbre arraigada de comer carne de cerdo curada, es decir jamón y embutido. Sin embargo, en los últimos 20 años ha empezado a desarrollarse la producción nacional de embutido y sobre todo de jamón, monopolizada en la región de Tarija y con presencia más reciente en Cochabamba y Santa Cruz. Si bien, esta producción es principalmente artesanal, últimamente se están realizando emprendimientos con cadenas de producción más industrializadas y equipamientos modernos principalmente en Santa Cruz.

El tamaño del mercado boliviano es reducido y el consumo de este tipo de productos depende principalmente de la producción local, ya que las importaciones están limitadas debido a las barreras legales y permisos sanitarios que deben cumplir los productos agrícolas y animales para entrar al país.

El precio y la calidad de los productos nacionales en comparativa con los productos españoles hace que el escenario competitivo posicione la producción nacional como una opción de consumo más accesible en cuanto al precio para la población local. El público objetivo para el jamón y embutido español es un segmento muy concreto: expatriados y nacionales con alto poder adquisitivo que residen en los principales núcleos de población urbana (La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Tarija).

La distribución de este tipo de productos se realiza básicamente a través de los supermercados. Algunos de ellos firman contratos de exclusividad con productores nacionales para vender los productos en sus superficies comerciales. Según la tendencia más reciente las cadenas de supermercados están entrando en el negocio de la distribución e importación, suprimiendo así un intermediario en la distribución y obteniendo mayores márgenes. Una de las deficiencias de la cadena de comercialización de este tipo de productos es la falta de tiendas gourmet especializadas en Bolivia, lugar ideal para la venta del jamón y embutido español.

Las barreras de entrada, unidas al elevado precio en origen del producto que solo es accesible a una pequeña parte de la población boliviana, hace que la presencia de productos españoles sea prácticamente inexistente.

La situación actual es:

  • Se permite la entrada de jamón y embutido a Bolivia gracias al levantamiento de las restricciones de la CAN tras inspeccionar las condiciones sanitarias de los mataderos españoles.
  • Bolivia está mejorando a niveles macroeconómicos, teniendo una repercusión en el poder adquisitivo de los segmentos altos de la población y que le permitirán acceder a este tipo de producto “de lujo”.

Se debe tener en cuenta que, la crisis ocasionada tanto por el COVID-19 como por la actual situación política en la que se encuentra el país ha provocado que el crecimiento económico que estaba experimentando el país se haya visto mermado. Esto se ve reflejado en que gran parte de los expatriados han vuelto a España y las cadenas hoteleras han tenido que cerrar sus puertas ante el prácticamente inexistente flujo de turismo que actualmente hay en Bolivia. Al tratarse estos grupos del principal público objetivo con capacidad de acceso a los productos objeto de estudio, hoy en día, el mercado del jamón y los embutidos se encuentra en una situación complicada.

Las perspectivas futuras no son tan negativas puesto que es previsible que una vez concluidas las crisis anteriormente mencionadas la situación retorne a la normalidad, pero para ello habrá que esperar. Tanto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) estiman una caída de alrededor del 3% del PIB en 2020, pero junto con el Banco Mundial, las tres instituciones coinciden en que la economía se recuperará en 2021 y crecerá a tasas positivas en los siguientes años.

Puede descargar el informe completo en el siguiente enlace: www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de-mercados/estudios-de-mercados-y-otros-documentos-de-comercio-exterior/DOC2020860248.html

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