El Plan Director de las Dehesas decepciona al sector ganadero

El Consejo de Gobierno acaba de aprobar el Plan Director de las Dehesas de Andalucía, que va a afectar a más de 14.000 explotaciones, en su mayoría de ganadería extensiva, con más de dos millones de cabezas de ovino, 400.000 de bovino, medio millón de caprino y más de 400.000 de porcino ibérico. Para todo ello, el Gobierno andaluz ha previsto una inversión inicial hasta 2021 de más de 86 millones de euros del Programa de Desarrollo Rural (PDR), su principal fuente de financiación.

El plan ha sido recibido por las organizaciones agrarias como un jarro de agua fría, básicamente por la dotación económica del mismo, aunque también hay otras cuestiones, no menos importantes, sobre las que los ganaderos llaman la atención.

La inversión de 86 millones de euros hasta el 2021 ha sido calificada por el director general de Asaja Andalucía de «ridícula». Vicente Pérez explica que en un reparto realizado grosso modo tocaría a 71 euros por hectárea «y cualquier actuación lleva más dinero; si no se dota el plan con el dinero que hace falta, no se está reconociendo la importancia de la dehesa», afirma.

Pérez se muestra decepcionado por el plan, que no incluye a representantes de los agricultores y ganaderos en la Comisión de la Dehesa, tal y como reclamaban las OPA, quedando este órgano sólo conformado por vocales de distintos departamentos de la Administración. Como elemento positivo, el director general de Asaja Andalucía cita que el Comité de la Dehesa dependa de la Consejería de Agricultura y que haya siete representantes del sector, de los veinte que la componen, aunque en su opinión el 90% debería corresponder a los ganaderos.

Además, urge a la Administración autonómica a elaborar la normativa para poner en marcha los Planes de Gestión Integrados (PGI), que deben ayudar a simplificar la burocracia.

También Asaja Córdoba rechaza la aprobación de este plan director, porque «no va a ser de utilidad al no contar con el consenso del sector agroganadero, que es el creador y garante de la dehesa».

Dice que es un documento que nace «tardío, porque se suponía que iba a desarrollar la Ley de la Dehesa publicada en 2010». Asaja Córdoba critica igualmente la escasez del presupuesto y agrega que en todo el documento «subyace una inclinación marcadamente ambientalista y forestal en el tratamiento de la dehesa cuando ésta es un ecosistema artificial creado por efecto del hombre y la ganadería extensiva», por lo que entiende que debe ser tratado como tal, debiendo depender directamente de la Consejería de Agricultura en todos sus aspectos.

José Manuel Benítez, miembro de la ejecutiva de COAG Andalucía, coincide en que el plan es «insuficiente, porque no llega a resolver los principales problemas de la dehesa; no se hace una puesta lo suficientemente importante».

Benítez valora el esfuerzo realizado para elaborar el plan, pero considera » imprescindible reconocer el papel de los productores, ya que el desarrollo de una actividad agroganadera sostenible es fundamental para el mantenimiento del equilibrio de estos sistemas, y la falta de rentabilidad de esta actividad es una de sus principales amenazas». «En este sentido, creemos que los profesionales agrarios están infrarrepresentados en los organismos y comisiones de trabajo», señala.

En su opinión «no se abordan suficientemente los problemas sanitarios de la ganadería, derivados de la convivencia con la fauna salvaje como son los ciervos y jabalíes, que actúan como vectores de enfermedades y cuya proliferación descontrolada en algunos casos termina convirtiéndolos en una plaga». «Echamos de menos -insiste- actuaciones concretas que obliguen a la Administración a implantar planes de vigilancia epidemiológica más profundos y efectivos frente a estas enfermedades o a controlar la excesiva presencia de estos animales en las zonas de dehesa. Esto afecta a la rentabilidad de las explotaciones ganaderas y dificulta la regeneración natural».

COAG Andalucía reclama un trabajo más profundo en el que se analice, contando con los ganaderos, cuáles son las cuestiones realmente importantes para que subsista la dehesa. «Tenemos que hacer un trabajo conjunto entre la Administración, los propietarios de dehesas y los ganaderos para que la dehesa sea rentable y se conserve, y esto pasa por un manejo equilibrado y sostenible, pero también por que las administraciones, tanto Agricultura como Medio Ambiente, pongan las medidas necesarias para solucionar los graves problemas por los que pasa actualmente este ecosistema. Que, no lo olvidemos, es un sistema agrario y de producción de alimentos, y como tal debe tratarse», apostilla el responsable de COAG Andalucía.

Agustín González Sánchez, miembro del Consejo Rector de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, destaca del plan que propone un «Comité Forestal y de la Dehesa», mientras que para González lo mejor hubiera sido que aparecieran separados, con un comité específico para la dehesa, «que estuviese formado por expertos del sector agroalimentario que trabajasen por y para la dehesa».

«A la vista del documento publicado, de casi 400 páginas, y sin haber dado tiempo a estudiarlo detenidamente, nos sorprende que un factor tan sumamente importante como es la cooperación, la asociación y la vertebración se haya quedado sin ayudas», añade.

En su opinión, una de las debilidades de las producciones de la dehesa es precisamente su atomización, por ello Agustín González considera que éste debería ser uno de los pilares básicos para canalizar mejor estas producciones de cara al mercado.

Por último, teme que todo este plan sirva para dar más carga burocrática a las explotaciones, puesto que se habla de normativa, criterios y recomendaciones, con nuevas órdenes o decretos que regulen la actividad. «Si esta actividad necesita ser regulada, se debe hacer con fundamento y con criterios agroalimentarios para facilitar las cosas a los productores y no complicando su actividad con cargas burocráticas, muchas veces absurdas hasta extremos insospechados», apostilla.

Por su lado, la Junta de Andalucía señala que el Plan Director de la Dehesa se ha elaborado con la participación de las organizaciones representativas del sector y con los informes preceptivos de la Comisión Andaluza para la Dehesa y tendrá una vigencia de 20 años, con revisiones cada cinco.

Incluye 17 líneas estratégicas para mejorar la rentabilidad de las producciones; hacer frente a sus principales amenazas como el decaimiento del arbolado y la crisis de los mercados ganaderos, entre otros, y potenciar el valor ambiental, social y cultural de las zonas con dehesas. Asimismo -dice la Junta- «contribuirá a impulsar la cohesión territorial y la diversificación económica en los casi cien municipios andaluces que destacada la presencia de dehesas».

Detalla el documento aprobado en el Consejo de Gobierno que entre las medidas previstas resaltan las destinadas a la renovación del arbolado, con una previsión presupuestaria de más de 27 millones de euros, y del suelo, con casi 19 millones, así como las dirigidas a la mejora de las producciones ligadas a la dehesa, con 7,5, y de las industrias de transformación de sus productos, con 5,8. Se consignan también 4,3 millones de euros para la diversificación de aprovechamientos y actividades económicas; 3,7 para planificación integral; 3,6 para la conservación de la biodiversidad; y 2,4 para la mejora de servicios básicos, infraestructuras y equipamientos.

La Junta agrega que además de las medidas recogidas en el Plan Director, los territorios de dehesas también se benefician de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) para pastos y ganadería, que en su conjunto suponen anualmente 119 millones de euros. Y añade que este sistema productivo cuenta con el respaldo del proyecto europeo Libe Vil dehesa 2013-2018 dotado con casi ocho millones de euros.

Fuente: Diario de Sevilla


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