España ha perdido el 23% de sus explotaciones agrarias en la primera década del siglo XXI; la Comunidad Valenciana, Andalucía y Galicia son las CCAA que han sufrido un mayor abandono de explotaciones, mientras que se reduce significativamente la Superficie Agraria Útil. En 10 años se han perdido más de 650 hectáreas diarias, 2,4 millones en total, aunque la propiedad latifundista (más de 500 ha) que representa el 0,44% de las explotaciones acaparan el 17% de la superficie. Estas son algunas de las conclusiones que se han presentado en el Congreso de los Diputados en la campaña ‘Por una política de tierras justa y sostenible en España y Europa’ que parte de las conclusiones del Estudio sobre la propiedad de la tierra en todo el territorio comunitario. El proyecto lo avalan las organizaciones Plataforma Rural, Fundación Mundubat, Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas, Sindicato Lábrego Galego , EHNE Bizkaia, la Confederación de Mujeres del Mundo Rural (CERES) y el SOC.

   Entre las conclusiones, destacan que la propiedad de la tierra en Europa se ha vuelto tan desigual que en algunas regiones alcanza niveles parecidos a los de Brasil o Colombia, países conocidos por su inequidad en la distribución de las mismas. Según datos oficiales, el 3% de las fincas controlan el 50% de la superficie agraria útil en la UE.

Menos explotaciones, menos superficie… pero aumenta el tamaño de las que siguen

   En caso del Estado español, la evolución de número y dimensión física de las explotaciones sigue las tendencias observadas a nivel europeo y, en concreto, el estudio recoge que en la primera década del siglo XXI. Así, el número de explotaciones agrarias se ha reducido un 23,2%. En valores absolutos, las CC.AA que han sufrido un mayor abandono han sido Comunidad Valenciana (49.460), Andalucía (48.200) y Galicia (37.050).

   De igual forma, la Superficie Agraria útil (SAU) debido al abandono de explotaciones, fenómenos urbanísticos y recalificación de los usos del suelo, ha disminuido un 9,2%, lo que equivale a 2,4 millones de hectáreas. En 10 años, se han perdido 659 hectáreas cada día.

   Sin embargo, la media del tamaño de las explotaciones ha aumentado un 18%. El incremento se ha concentrado entre las explotaciones de tamaño medio-grande. La pequeña explotación (menos de 5 ha) representa el 52% del total pero sólo el 4,3% de la superficie. La mediana explotación (entre 5 y 70 ha) representa el 40,8% de las explotaciones con el 32% de la tierra.  La gran explotación (entre 70 y 500 ha) representa la mayor parte de la tierra cultivada (46%). Y la propiedad latifundista (más de 500 ha) que acapara el 17% de la superficie pero sólo suponen el 0,44% de las explotaciones.

   El estudio incide en que los cambios en el uso del suelo son evidentes;  los procesos de urbanización, la expansión de las áreas industriales, la construcción de grandes infraestructuras, y el destino de áreas territoriales a la explotación energética van presionando progresivamente sobre la tierra agraria. Pero en la pérdida de tierra agraria inciden otros factores como el precio de la tierra, la falta de relevo generacional, o los mecanismos de cese en la actividad.

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