Las investigaciones llevadas a cabo sobre este tema tan importante han estado en curso durante 40 años, pero a día de hoy, todavía no estamos cerca de encontrar la causa. Esto es debido a que la agresión en los jabalíes salvajes es totalmente natural, aunque esta circunstancia es mucho más frecuente en los cerdos de las explotaciones porcinas. En la naturaleza, los cerdos salvajes o jabalíes viven en camadas y, si se produce mezcla de camadas, esta se lleva a cabo gradualmente y los cerdos tienen el espacio para retirarse ante las agresiones (no es el caso en el caso de granjas porcinas). Los lechones de diferentes camadas salvajes también exhiben “peleas relacionadas con el juego” en las primeras 2 semanas de vida, lo que no sucede en los cerdos de abasto ya que no se les permite mezclarse antes del destete. Los cerdos siempre querrán establecer un orden jerárquico, un comportamiento que se ve incluso en los jabalíes y que ha estado ocurriendo durante miles de años. Entonces, ¿por qué puede molestarnos o extrañarnos la agresión entre ellos?

Cuando se mezclan, los cerdos pelean. Esto también impacta en el sistema inmune y aumenta el riesgo de enfermedades. Las agresiones también producen heridas que pueden conducir a la infección; además, la lucha entre los animales consume energía que podría utilizarse mejor para mejorar la tasa de conversión y la ganancia media diaria (GMD). Las agresiones entre reproductoras, menos frecuentes, tiene un impacto en los fetos a través de la placenta y, finalmente en los lechones. Las cerdas jóvenes que han sido “golpeadas” durante la gestación dan a luz lechones que muestran una GMD reducida después del destete. Algunos lechones hembras también terminan siendo reproductoras y se los ha observado atacando a sus propias crías.

Abordar este problema es muy importante ya que en una población de cerdos estudiados, aquellos con genes para un buen índice de conversión y GMD también tenían genes que los hacían agresivos por lo que, sin proponérselo, los genetistas pueden seleccionar cerdos más agresivos.

SOLUCIONES DE MANEJO

Permitir que los lechones se mezclen mientras se amamantan ayuda a reducir la agresividad en el momento del destete. El fácil acceso a la alimentación; es decir, un montón de espacio en los corrales alivia el tipo de agresión en curso que vemos en grupos que han estado juntos por un tiempo. La reducción de los niveles de luz ha demostrado ser menos efectiva que la cantidad de espacio. En EE.UU. se utilizan los tranquilizantes, pero estos tienen un valor muy limitado en reducir las agresiones.

Aumentar el espacio ayuda, pero tener menos cerdos en el corral tiene implicaciones en cuanto a costes; es decir, un rendimiento reducido, lo que podría significar que se requiere calefacción en climas muy fríos para mantener un óptimo índice de conversión y GMD.

Con cerdas maduras y cerdas jóvenes las barreras a veces pueden ayudar ya que pueden esconderse detrás de ellas. En lugar de esparcir paja para las cerdas, se sugiere dejar las cerdas para que rompan las grandes balas de paja, algo que puede ser muy útil ya que distrae a los agresores y le da a los cerdos intimidados algo para esconderse.

NUTRICIÓN

Los minerales y los aminoácidos pueden estar implicados en la agresión (sobre todo mordeduras de colas).

Agregar más magnesio a la alimentación puede ayudar a reducir la agresión, pero se requiere una investigación más definitiva para apoyar esta teoría.

El triptófano es un aminoácido y es un precursor de la serotonina y la serotonina (involucrada en la transmisión de impulsos nerviosos) ha demostrado reducir significativamente la lucha entre animales. La administración de suplementos de triptófano antes de la mezcla puede ayudar a reducir las agresiones, pero aún se están investigando las tasas de dosis y el tiempo de administración ideales.

Hay una gran variación en términos de agresividad entre cerdos de la misma raza, lo que es una buena noticia para los genetistas, con una heredabilidad para la lucha de alrededor de 0,43 (media). La heredabilidad de la intimidación es menor alrededor de 0,31. Gracias a la selección genómica, es posible eliminar a los animales agresivos, y de hecho, los investigadores holandeses están seleccionando líneas de cerdos que crecen rápido, pero muestran un comportamiento social que les permite a sus coristas crecer también rápido.

Estamos a medio camino para solucionar este problema. Hoy en día, el bienestar animal siempre está entre los titulares de los medios: las imágenes de las granjas porcinas no reflejan siempre una impresión favorable de nuestro sector desde el punto de vista del consumidor, por lo que encontrar la causa o las causas de la agresión entre cerdos debe seguir siendo una importante prioridad para la investigación. Vivimos en un “planeta hambriento”, con una gran demanda y competencia por los alimentos, por lo que también es vital que la mejora en los índices de conversión sea una prioridad importante. Sin embargo, irónicamente, seleccionar precisamente estos puntos también puede aumentar la agresión.

Las ganancias en el ahorro de alimentos podrían perderse debido a que tenemos que abastecer a nuestros cerdos con menos densidad y por lo tanto el rendimiento disminuye. La selección de líneas basadas en la baja agresión también ofrece un gran potencial para el índice e conversión. Afortunadamente, las líneas de investigación recientes pronto arrojarán resultados positivos y los genetistas podrán criar cerdos de crecimiento más rápido y alimentación más eficiente. Se están realizando estudios sobre las implicaciones económicas de la agresión, trabajando con los productores para comprender la incidencia de la agresión en granjas. El objetivo de estos estudios es, en última instancia, identificar los métodos de gestión que reducen la agresión, al tiempo que se mantiene un sistema productivo y rentable.

Fuente: Anaporc

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