Durante la 2ª jornada de Sepor, destacó la mesa redonda ‘Transición genética, de la carne de cerdo “genérica” a la carne con calidad diferenciada’, durante la cual Isabel Portal y Rubén Sala expusieron sus teorías.

En este sentido, Sala declaró que “la producción de porcino se orienta en los últimos tiempos hacia países donde buscan una carne ‘diferenciada’, como Japón o Corea del Sur. Estos mercados requieren un producto de cierta calidad, y aunque la producción española de porcino sea muy relevante a nivel internacional, ahora mismo es crucial desarrollar un producto apto y de una calidad notoria para poder diferenciarnos. La reducción de importaciones por parte de China nos obligó a buscar nuevos mercados que antes no eran tan importantes. Japón o Corea no eran nuevos mercados, pero sí que nos han permitido subsanar la caída del mercado chino casi en su totalidad. Estos mercados al final buscan un plus de calidad, pero la calidad es un concepto muy amplio, que va más allá de la genética. Hay otros factores que nos permiten diferenciarnos como el transporte, la alimentación, la seguridad alimentaria, la percepción del consumidor final o el proceso en el matadero. Todos estos factores tienen un peso muy importante en cuanto a calidad”.

En este sentido, preguntado sobre la competencia a nivel internacional en este sector de la carne de calidad diferenciada, Sala añadió que “los principales rivales de España en este tipo de mercados son Brasil, el resto de países productores de Europa y por supuesto EE.UU., que realiza los envíos refrigerados mientras que Europa los realiza congelados”.

Por su parte, Isabel Portal señaló que “en los países desarrollados se prevé una disminución del consumo de carne de cerdo en los próximos años. Esto se debe entre otras cosas a que el producto que se ofrece no reúne las características adecuadas. En este sentido la genética juega un papel muy importante y esto es algo que se lleva haciendo desde siempre, no obstante, en la actualidad no es rentable producir carne de calidad. Proponer herramientas y métodos que nos permitan hacer rentable esta forma de producir es en lo que estamos trabajando para alcanzar el equilibrio entre un producto de calidad que sea rentable de producir. Aquí también entra la conciencia de los consumidores, que deben ser responsables a la hora de elegir qué compran. Debemos educar al consumidor, pero al final lo que más se mira es el precio. Hay que tener en cuenta que la calidad organoléptica que ofrecen este tipo de productos de calidad diferenciada no la tienen otros productos, por estos productos tienen que cuidarse durante toda la cadena de producción garantizando, como no puede ser de otra manera, la seguridad alimentaria. Todos deberíamos hacer autocrítica y dejar de lado la guerra de precios que se está dando en la actualidad, para ofrecer un producto de la mayor calidad posible, a un precio razonable y atractivo para los consumidores”.

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