El agua es un recurso imprescindible, no solo para la vida y el cumplimiento de las funciones biológicas de plantas, animales y personas, también para cubrir otros usos que, en el caso de las explotaciones de porcino, que en esta guía nos ocupan, son muchos y de diferente índole, desde la hidratación de los animales a la refrigeración o desinfección y limpieza de las instalaciones, pasando por su uso a lo largo de todo el proceso de producción.

La concienciación sobre la valía y escasez de este recurso es, sin duda, el primer paso para alcanzar un uso sostenible de esta desde cualquier área y actividad. Los profesionales del sector porcino están muy concienciados con todo lo que atañe al impacto medioambiental de su actividad, y especialmente con hacer un uso responsable del agua.

Las granjas del porcino promueven multitud de iniciativas encaminadas a una mayor optimización del uso del agua, que han dado resultados tangibles de alta importancia que es crucial destacar, como es el hecho de que en los últimos treinta años se ha reducido la huella hídrica por cada kilo de carne de cerdo producido a nivel de granja en un 30%.

No obstante, somos ambiciosos y no nos conformamos con los éxitos logrados, sino que queremos seguir mejorando, y esta guía para la gestión del agua en la explotación porcina es una magnífica herramienta para hacerlo. Se trata de un pormenorizado estudio sobre los consumos en una granja de porcino: la forma o circuito de distribución y suministro de agua; el tipo, número, regulación y mantenimiento de bebederos; el manejo general de los animales, condiciones de temperatura ambiental, de alimentación, etc., la calidad del agua de bebida, o el agua de limpieza.

A partir de esos consumos profundiza en los ahorros que pueden realizarse en cada etapa y ofrece una serie de recomendaciones para un uso eficiente del agua, porque todas las actividades que se desarrollan en una granja pueden contribuir al impacto que esta tiene sobre el ambiente, y, por tanto, es necesario que se lleven a cabo de forma controlada, responsable, organizada y bajo criterios de sostenibilidad y eficacia.

Mejorando los rendimientos actuales en la granja (productividad, ritmos de crecimiento y eficiencia en el uso de agua y del pienso), podemos llegar a reducciones de la huella hídrica de más del 20%, y de más del 32% si en la formulación de los piensos se incorporan las restricciones de la huella hídrica de las materias primas.

Son cifras que nos invitan a continuar trabajando para avanzar en los objetivos ambientales establecidos por la Comisión Europea y alcanzar, en 2050, tanto un impacto climático neutro de la actividad porcina en emisiones GEI como un uso eficiente y sostenible de otros recursos naturales como el agua, el suelo y el aire. Mostramos, igualmente, nuestro compromiso con los ODS de Naciones Unidas.

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