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La continuidad de la bonanza del porcino depende del sentido común del sector y de la implicación de la Administración

A pesar de la caída de los precios en 2020 respecto al año 2019 provocada por la pandemia de la Covid-19, el sector porcino cierra con unos datos históricos, la cotización media en la lonja de Mercolleida este 2020 ha sido de 1,324€/kg vivo.

El beneficio que obtiene la integradora o los productores no integrados ronda los 23,26€/Cerdo. En Cataluña aproximadamente el 75% de los productores son integrados, es decir, crían y engordan los animales para una integradora con la que pactan un precio por cabeza. Este precio no ha variado mucho en los últimos años. En 2020 se situaba entre 12-14€/Cerdo, de los que todavía hay que descontar los costes de producción, que el año pasado experimentaron un incremento del 2%.

El año 2019, la aparición y expansión de la Peste Porcina Africana (PPA) en el continente asiático, sobre todo en China, hizo que las cotizaciones aumentaran en gran manera hasta llegar a la cifra histórica de 1,357€/kg vivo de cotización media anual debido al valor de nuestras exportaciones. Precisamente este efecto hizo que iniciásemos 2020 con el mercado mucho más al alza de lo que estamos acostumbrados, sobre todo teniendo en cuenta que durante los meses de invierno no se producen los mejores números del año, lo que hacía presagiar unos resultados anuales, más excepcionales si cabe, y que mejorarían, en menor o mayor medida a los del año precedente.

A inicios de año, siguiendo su dinámica anual, las cotizaciones fueron en aumento, hasta alcanzar un valor máximo de 1,540€/kg vivo en las semanas 10 y 11, las primeras semanas de marzo, quedando por delante los meses de verano, donde se suelen alcanzar los valores más altos, lo que generó un clima de optimismo.

Pero justamente en la semana 11 todo cambió, con la crisis sanitaria provocada por la Covid-19 y el estado de alarma. A pesar de que el sector porcino no ha sido de los sectores más afectados por el cierre del canal HORECA, la situación provocó unos momentos de incertidumbre que se tradujeron en la caída de precios en las lonjas, que se ha arrastrado durante el resto del año, también afectados por las cotizaciones a la baja en el mercado alemán debido a los positivos en PPA en su territorio, aunque las exportaciones durante 2020 se han mantenido a un ritmo superior en 2019. Este dato es muy relevante a Cataluña, dado que exporta más del 75% de su producción, y por tanto, han sido a un precio inferior.

Todo ello ha provocado que aunque la cotización media en la lonja de Mercolleida para este 2020 haya sido, igualmente histórica, de 1,324€/kg vivo, nos deje una cierta amargura por no haber podido alcanzar las previsiones iniciales.

Los ganaderos integrados percibirán un mejor precio

Según los datos facilitados por el Departamento de Agricultura, el margen de beneficio anual medio por las empresas integradoras, cooperativas y ganaderos no integrados, ha sido de 0,23€/kg vivo.

JARC (Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya) dista ligeramente del valor calculado, que se establecería en un valor medio de margen anual de 0,204€/kg vivo. En ambos casos, sin embargo, se trata de un margen muy positivo. Por cerdo cebado, se situaría en 26,23-23,26€/Cerdo, respectivamente, teniendo en cuenta que el peso de sacrificio en Mercolleida ha sido aproximadamente de 114,06kg.

Este contexto de bonanza, contrasta con el de los ganaderos integrados, que actualmente cobran entre 12-14€/Cerdo cebado, en el mejor de los casos, y según JARC, aprovechando el buen momento que vivimos en el sector porcino, pide que se revisen los contratos de integración, y se aumenten los precios a percibir por los ganaderos integrados por cerdo cebado.

El contrato de integración homologado se publicó el pasado mes de diciembre, sin que JARC hubiera tenido constancia de que se trabajaba en su inminente publicación. La organización agraria ha declarado que no está de acuerdo con el documento porque no recoge todos los aspectos claves para proteger a los ganaderos y definir responsabilidades.

Desde la entidad, han pedido al Departamento de Agricultura por escrito la modificación del contrato homologado de integración que incorpore las siguientes peticiones:

  • El integrador debe hacerse cargo de los costes derivados de la gestión de las deyecciones, ya que es el responsable de los aspectos técnicos de manejo de los animales, y de las dietas, y por tanto, de la cantidad de Nitrógeno y deyecciones producidas por estos motivos.
  • Siempre que no haya negligencia, el integrador debe hacerse cargo del servicio de retirada de cadáveres de la explotación y su consiguiente seguro.
  • Debería fijar quién se hará cargo de la indemnización de la persona integrada, en caso de vacío sanitario y cubrir la pérdida económica, de igual manera que contempla la compensación de daños, por parte del integrador de forma proporcional a los días que los animales han estado en la explotación.

JARC continúa apostando por la bioseguridad

La organización agraria pide a los operadores que están comprando tanto lechones como cerdos para sacrificio provenientes de países con casos positivos de PPA, que tengan sentido común y visión de futuro y no sólo de corto plazo, como resume dice el jefe sectorial del porcino, «hay que pensar con la cabeza y no con el bolsillo».

Mientras un parte del sector se esfuerza en el cumplimiento de la normativa sobre medidas de bioseguridad, añade Bernis, otros están jugando con fuego poniendo en riesgo a todo el sector porcino catalán y español. Más del 75% de la producción porcina catalana, este año 2020, ha sido para exportación. Los datos de octubre cifran en 1,11 millones las toneladas exportadas con un valor de más de 3.252 millones de euros, un 13,1% superior en volumen respecto a fechas del año anterior, y 19% en valor.

Con estas cifras, ante la amenaza de la PPA, debemos ser conscientes de que nos jugamos mucho, más si tenemos en cuenta el alto porcentaje de exportaciones que se producen hacia terceros países, cerca del 95%, y que se cerrarían en caso de producirse un positivo en nuestro territorio.

«Los ganaderos lo único que podemos hacer es continuar con nuestro excelente trabajo que tanto prestigio nos da en el ámbito mundial, y aprovechar parte de los márgenes de beneficio obtenidos en los últimos años para proteger nuestras explotaciones, invirtiendo en bioseguridad «, argumenta Bernis.

En este sentido, por ejemplo, el beneficio obtenido, este 2020, en una granja con 500 madres y 12.000 cerdos de engorde de producción anual, sería de 279.216€ según los cálculos de JARC, y de 314.808€ según los datos del DARP.

A pesar de este beneficio, JARC recuerda a la Administración que los ganaderos nos vemos obligados a realizar muchas inversiones debido a la entrada en vigor de nuevas normativas, como son el Decreto de Deyecciones, Nitrógeno de Referencia, DAN, DUN, MTD, Zonas Vulnerables, entre otros, y que estos gastos no se contemplan ninguna parte. «Los beneficios suelen ser, en realidad, muy diferentes de los del papel», remarca Bernis.

Por este motivo, la entidad continuará exigiendo a la Administración que no rehuya su responsabilidad, y aumente los niveles de bioseguridad en Cataluña, con la reducción de las poblaciones de jabalíes, control exhaustivo de los transportes de los animales que entran en el Estado y la trazabilidad de los cerdos que llegan a nuestro territorio, entre otros.


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