La Federación Agraria Argentina pide un plan porcino para el progreso de los productores nacionales

El debate creciente sobre la posibilidad de grandes inversiones chinas para la producción de cerdos en Argentina ha puesto en el foco del interés social algo que para la Federación Agraria Argentina (FAA) es prioridad, desde que nacieron hace 108 años: la discusión del modelo productivo. Y en esa discusión se van a encontrar siempre del mismo lado: defendiendo a los pequeños y medianos productores y a los agricultores familiares, que dinamizan la economía de pueblos y regiones del país, alimentan a las ciudades y trabajadores y exportan al mundo, generando recursos para toda la nación.

Hablando en particular del tema porcino, se habla de la posible instalación de 25 mega-granjas de 12.000 madres cada una, las que trabajarían (siempre según informaciones semi-oficiales) de una forma al parecer cerrada y poco integrada al territorio, con el único objetivo de abastecer la demanda china de carne de cerdo. Mucho tendría la FAA para decir sobre esta iniciativa, sin embargo, no es el objetivo atacar dicho proyecto en sí, porque lamentablemente durante décadas han escuchado y discutido muchas iniciativas que han quedado en la nada. Entienden, además, que se trata de un anteproyecto aún en etapa de elaboración y negociación, por lo que quisieran dar a conocer algunos aportes, que esperan sean vistos como una posibilidad de mejora.

Prefieren que haya muchos productores por provincia o región con módulos más pequeños para producir la cantidad necesaria para satisfacer las expectativas, diseminando productores que den trabajo y arraigo en el interior, antes de que haya solo una mega granja.

La producción porcina puede ser clave en el ideal productivo que tienen para su interior: la chacra mixta, donde los productores rotan cultivos y combinan esa actividad con alguna otra producción regional, un tambo, o ganado de diferentes tipos, entre ellos la cría de cerdos. La potencialidad para el desarrollo territorial de este tipo de producción es muy relevante en términos de empleo, mano de obra local, y compra de insumos locales.

Comparten que producir más carne, más proteínas animales de calidad es uno de los caminos para reactivar la economía argentina, y la producción de cerdos, además, puede adaptarse a diferentes entornos y esquemas productivos. Es decir que coinciden en que esta actividad puede ayudar a tener más trabajo, más exportación, más oferta en el mercado interno y mejorar la situación de los productores, todo a la vez.

Esto no quiere decir negarse a la colaboración con inversores externos, todo lo contrario. Son bienvenios y más que necesarias las todas las inversiones, de extranjeros y de argentinos, para aumentar su producción, y en especial, invertir en industria, frigoríficos, rutas e infraestructura necesaria, sin perder de vista que la falta de crédito a la producción ha sido una constante durante muchos gobiernos que nos impide e impidió desarrollarnos. Entonces sería importante no sólo favorecer la llegada de inversores externos sino también pensar políticas que incentiven al productor interno, o al menos que no lo asfixien.

También son conscientes y realistas que el mundo pide cada vez mayores cuidados ambientales, cuidado del suelo y el agua, mayor sanidad, controles e información sobre los alimentos que producimos y aumentar el bienestar animal. Todos estos puntos también deben ser parte de un programa de desarrollo. Y los productores familiares son actores centrales en este aspecto. Porque producen donde viven, así que lo hacen con los máximos cuidados y el mayor respeto al medio ambiente. Muchas veces se preguntan si quienes vienen de afuera lo hacen con los mismos criterios. Rápidamente responden que no. Quienes viven en los pueblos cuidan lo que hacen.

Asimismo, creen que más allá de que en estos días el debate sea en porcinos, se debe pensar una estrategia de crecimiento para todas las carnes: bovina, aviar, ovina, porcina y caprina. Argentina tiene el potencial para que crezca la producción de todas ellas, mejore la vida de sus productores y crezcan y prosperen los pueblos. Sólo tiene que querer hacerlo. Los productores tienen las ideas y el potencial de trabajo, pero la política muchas veces transita por otros carriles, o va a otros tiempos.

Más allá de esta propuesta puntual que se presenta con la inversión china, FAA cree que lo central es que Argentina tenga su propio plan porcino, que pueda dar lugar a las inversiones externas, que tenga foco en la exportación, pero también atienda y haga foco en el mercado interno y el desarrollo territorial.

FAA quiere un plan porcino en el que todos sean parte de la discusión, la acción y la solución. No les parece que el camino sea recibir uno “llave en mano” impuesto sea por quien sea.

FAA le ha planteado al ministro Basterra y le comunican a los demás funcionarios y a todos los representantes de los distintos partidos que su deseo es trabajar en un proyecto de apoyo y fomento la producción a pequeña escala, con arraigo, con mano de obra que salga de los jóvenes (y no tanto) de su interior, con formación de grupos cooperativos, incorporación de tecnología, trazabilidad y calidad. Ese debería ser el puntapié inicial. Y luego, una vez logrado esto, habría que discutir qué se hace con la inversión externa y/o qué se le permite hacer y qué no al capital extranjero.

FAA quiere una producción de carnes en todo el territorio y con cientos de miles de productores, chacras, granjas y empleados. No un proyecto que tienda a concentrar la producción y se parezca más a una extracción de recursos naturales antes que al trabajo del suelo con la dedicación que le dan quienes viven en esa tierra y tienen allí sus familias.

FAA quiere tener aliados en el mundo e inversiones internacionales, pero no solo para salir de una crisis o una coyuntura, sino para construir lazos comerciales estables que permitan fortalecer laas economías y crear más y mejor trabajo en el interior.

FAA quiere producir y exportar más, venderles a los argentinos, a los americanos, a los chinos, a todos los asiáticos, pero quieren hacerlo desde un proyecto que tenga como prioridad la situación de los productores del campo, el arraigo, la preservación del entramado rural y que, desde su progreso, genere progreso para todos.


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