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La nostalgia por los productos ibéricos, motiva la importación en Miami, EEUU

Está en todas partes, en un supermercado haciendo degustaciones, en la pantalla de los televisores hablándonos de los productos de Extremadura, en la radio explicándonos las propiedades saludables del jamón ibérico. En una feria convenciéndonos que la torta del Casar es uno de los mejores quesos del mundo.

“Extremeña y española, por ese orden, porque la región de donde vengo no es una de las más conocidas de España y mi interés personal es que la gente conozca sobre mi región.

Se dedica a la importación y comercialización de productos españoles. Actualmente tenemos presencia en los principales supermercados de Miami. Nuestros productos y materias primas están en las mesas y cocinas de los restaurantes más connotados de la Ciudad de Sol.

Pero esto no siempre fue así. Llegué a los EEUU con 22 años proveniente de un pueblo de 4.000 habitantes llamado Santa Marta de los Barros. Vine por amor y la justificación legal era estudiar inglés. Pero no soportaba estar lejos de mi tierra. Aquí me sentía desolada y hacía lo imposible por regresar a mi país.

De esa nostalgia constante nació la idea de dedicarme a algo que me permitiera ir con frecuencia a España. Tras una larga reflexión y adaptación decidí dedicarme a importar productos de allá”.

Los primeros pasos como importadora

“Así pues, me hice una lista de los supermercados de Miami que compraban directamente a fábrica e importaban los productos que luego comercializaban. La idea era convertirme en una intermediaria. Visité muchas cadenas de tiendas. Indagué quién tomaba la decisión de comprar en el exterior. Y todos los días iba a sus oficinas. No fue fácil, estuve meses intentándolo. Me quedaba desde las 8 de la mañana hasta las 12 del mediodía, de lunes a viernes.

En estos lugares siempre hay muchas personas tratando de vender sus productos. Generalmente coincidía con otros 50 soñadores, locos porque alguien les atendiera. Y la persona que toma las decisiones muchas a veces pasa por su oficina apenas unos 10 minutos. Yo permanecía la mañana entera esperando por si venía o regresaba y tenía que rogar para que alguien me atendiera.

Así fui a parar a la cadena de supermercados Presidente, a quienes recordaré con agradecimiento toda la vida porque fueron los que me dieron esa primera oportunidad.

La pregunta clave fue: “¿Qué puedes ofrecernos” Mi respuesta: “No puedo ofrecerles nada”. Mi interlocutor puso cara de póker, después de haberme visto semanas y semanas rogándole para tener una oportunidad y cuando la tengo le digo: “No tengo nada hoy, quiero ser su broker y tendrán todo lo que necesiten. Sólo dígame qué producto se puede vender bien y yo iré a buscarlo”. Le enumeré los productos típicos de mi tierra, aceite, arroz, jamón, legumbres, vinos, aceitunas. Y él me dijo “estamos teniendo dificultades con el vinagre”. Así comenzó todo.

Sudé sangre para traer el primer contenedor de vinagre. Pero lo logré y el día que llegó fue uno de los más entrañables de mi vida profesional.

En esa época comencé a estudiar Psicología, quería dominar la persuasión para trabajar con los clientes. En mi mente estaba que iba a tratar con diferentes personalidades, nacionalidades y distintos cargos. Y me preparé para ello. En España me había graduado de Empresariales, pero no era suficiente. Soy de un pueblo pequeño y aquí tenía que relacionarme con muchas personas”.

El crecimiento

“Luego me asocié con una gran compañía muy prestigiosa que se llama Paisa. Ellos tienen vasta presencia en el mercado norteamericano y otras partes del mundo. Los productos se vieron muy beneficiados con esta asociación.

Como modelo de crecimiento intento ir a todas las ferias que puedo. Asisto a una muy importante de Europa que se llama Anuga en Colonia. También visito la feria Alimentaria que se celebra cada dos años en Barcelona. Debo reconocer que la mayoría del género la consigo en la ferias.

En Miami hacemos muchas campañas publicitarias. Voy a programas de televisión, hago degustaciones en los supermercados. Asisto a restaurantes donde llevamos muestras de nuestros productos. Investigamos todo el tiempo el mercado y buscamos nuevas alianzas.

Así es como hemos logrado un crecimiento orgánico. Nuestros clientes se desarrollan y nosotros crecemos con ellos. Nos plantean nuevas necesidades y nuestro trabajo es satisfacerlas.

Ya tenemos presencia en Texas a través de un distribuidor que trabaja con varias cadenas de supermercados. Estamos desde hace un tiempo en Orlando. Este año debemos abrir en Atlanta. Porque nuestra meta para 2017 es expandirnos y buscar nuevos nichos en el mercado anglosajón.

También tocamos Centroamérica y el Caribe que son lo que yo denomino nuestro mercado natural. Allí tienen mucha aceptación los productos españoles. Y a pesar del presidente Donald Trump, estamos comercializando con México.

Debido a nuestra estrategia de negocio no tocamos muchas puertas a la vez. Incrementamos dos nuevos mercados cada año. Y mientras tanto, tratamos de seguir fortaleciendo y consolidando los contratos que tenemos. Por eso hacemos tanto énfasis en la publicidad y las promociones”.

Extremadura la gran desconocida es España

“Extremadura se dedica principalmente a la agricultura y a la ganadería. Industrialmente no figura mucho en España. Pudiéramos decir que es la gran desconocida, a lo mejor por aquello de no tener salida al mar. Allí se encuentra el famoso teatro romano de Mérida donde se hace el Festival Internacional de Teatro Clásico que lleva su nombre.

Como extremeña, la idea siempre presente es ayudar a mi tierra a través de la comercialización de sus producciones. La Cámara de Comercio de Extremadura, al ver mi interés y tras analizar mi plan de negocio, me ayudó a obtener género para promocionarlos a través del presupuesto regional proveniente del Fondo Social Europeo dedicado a estimular la exportación. Así es como logré traer tantos y tan variados productos desde Extremadura.

Tenemos aceites de oliva virgen, Torta del Casar, Jamón Ibérico de las principales denominaciones de origen, los mejores quesos españoles. Trabajamos un amplio surtido de legumbres envasadas”.

A los que quieren emprender

Lo principal es creer en uno mismo, aunque parezca esta una frase muy manida. Creo que pocas personas interiorizan este pensamiento. A mí me costó seis años de psicoanálisis con el profesor Isaac Encinas. El emprendedor tiene que creer en su proyecto y es constante en lo que desea tiene más del 80% de las posibilidades de lograrlo.

En Estados Unidos existen muchas oportunidades. Lo puedo decir porque vengo de un país donde es dificilísimo hacer negocio, incluso para gente con mucho talento y bien formada. Aquí te valoran y si eres bueno en lo que haces, te tienen en cuenta. Yo monté mi compañía con 80 dólares y media hora en Internet.

Fuente: Diario las Américas


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