La sequía amenaza al jamón ibérico

El sector del ibérico no atraviesa su mejor momento. La falta de lluvias del pasado otoño puede hacer que, en 4 años, haya menos jamón y que sea más caro. La razón principal es la sequía, que ha provocado que haya habido menos bellotas para alimentar a los cerdos y para hacer jamón ibérico de bellota.

«A los cerdos les falta peso y nos condiciona bastante», explica a Rodrigo Cárdeno. «Hablamos de un animal que debe entrar en octubre con 90kg y debe salir en enero aproximadamente con unos 150kg», señala. No obstante, para que en esta campaña alcancen este peso, necesitan más terreno en el que pastar, un terreno que se ha visto reducido por la falta de lluvias y por el que este año se sacrificarán 150.000 animales menos.

Pérdida de rentabilidad y subida de precios a largo plazo

En ciertas explotaciones de dehesas este año han tenido que aumentar sus sus hectáreas para poder mantener las cifras de matanza esta temporada. Por otro lado, las explotaciones que no han podido ampliar hectáreas han tenido que reducir el número de cochinos. Ambas opciones suponen una pérdida importante de rentabilidad, que ya de por sí está mermada por la subida de los costes de producción.

«Vamos enfocados a la ruina del sector, los gastos han igualado a los ingresos y es un desastre», explica Emilio Muñoz. En este contexto, se calcula que en esta campaña se sacrificarán un 20% menos de cerdos de bellota que en la anterior.

Un escenario complicado para el sector, que prevé que la actual situación repercuta en los precios del jamón de bellota de cara a un futuro. «Eso quiere decir que dentro de 4 años, cuando esos jamones de bellota lleguen al mercado, va a haber menos disposición y va a ser un producto más escaso», indica Alfredo Subietas. Esta es una subida de precios que los clientes podrían ver reflejada en el supermercado.

Según la previsión de la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (ASICI), en esta montanera 2022/23 se van a sacrificar entre un 15-20 % menos de cerdos de bellota respecto a la campaña anterior 2021/22, lo que equivale a unos 150.000 animales menos.

El cambio climático no sólo repercute sobre el número de sacrificio, sino también a la venta de hembras reproductoras y de cerdos en fase de crecimiento. Además, según los expertos, no será fácil recuperar las cifras anteriores dado el largo y costoso ciclo de vida del cerdo ibérico, especialmente en un contexto de encarecimiento de los piensos que comenzó con la pandemia y se disparó con la guerra de Ucrania.


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