Loading

Los ganaderos andaluces no renuncian a la dehesa

Los ganaderos extensivos andaluces siguen sacando la cara por la dehesa porque es su medio de vida y el sostén de una buena parte del mundo rural. El borrador del Plan Director de la Dehesa elaborado por el Gobierno andaluz es la batalla que actualmente libran las organizaciones profesionales y de protección del medio rural, de una guerra iniciada hace años. La clave: que la dehesa se mantenga como zona de pasto arbolado para aprovechamiento de ganadería extensiva. Es decir, no permitir que se desvincule de la ganadería, que es lo que el sector teme del borrador del Plan Director de la Junta, por eso reclama modificaciones sustanciales en este sentido. Desligar a la dehesa de la ganadería extensiva, además de una visión miope de la realidad, supondría privar a este sector de sustanciales e imprescindibles ayudas de la PAC.

Asaja-Andalucía reclama que se elabore un plan director con el consenso de los agricultores y ganaderos, «que son los que realizan más del 90% de la gestión en las dehesas». Explica que con el actual proyecto de decreto, las dehesas pasarían a depender directamente de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, cambiando el Comité Forestal por Comité Forestal y de la Dehesa, dentro del Consejo Andaluz de la Biodiversidad dependiente de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Esto significaría que «la participación de los legítimos representantes de los ganaderos y agricultores (las OPA) se vería reducida a un total de 3 vocales frente a 26 que lo conforman». Por ello, el director general de Asaja Andalucía, Vicente Pérez, explica que en sus alegaciones se pide la creación de un Comité de la Dehesa dentro de la Consejería de Agricultura, donde las OPAs tengan al menos el 90% de la representación.

Pérez explica que Asaja-Andalucía ya presentó en el año 2013 un documento de alegaciones a este Plan Director, «alegaciones que de manera general no han sido tenidas en cuenta».

En ellas se aborda la necesidad de interpretar de forma correcta las densidades arbóreas y la Seca, «el principal problema sanitario de la dehesa», pues Asaja-Andalucía considera que «Andalucía no cuenta con la necesaria coordinación ni la I+D+I+F que requiere un problema de esta envergadura».

En cuanto a la definición de la dehesa, Asaja-Andalucía considera «que no se ajusta a la definición de la Ley de la Dehesa, en la que claramente se especifica que el principal aprovechamiento de la dehesa es el ganadero» y propone que se eliminen terminologías como «Sistema Ecocultural» que, a su juicio, pueden inducir a confusión.

La organización agraria indica que es muy importante que las administraciones «no confundan la dehesa con superficie forestal, y no se le apliquen las mismas normativas, muchas de la ellas diseñadas para superficies que nada tienen que ver con un sistema agrosilvopastoral».

Agrega que el Plan Director debería incidir en la necesidad de usar una información actualizada, y de la interpretación correcta de las densidades arbóreas. «Entendemos -dice Asaja-Andalucía- que se debería actualizar y usar la misma a nivel de recinto y no discriminando superficies aisladas de forma aleatoria».

También llama la atención sobre la Superficie Arbolada Cubierta (SAC) para determinar el número máximo de cochinos en montanera, «pues ocurre algo muy similar» y acerca del CAP (Coeficiente de Admisibilidad de Pastos), que considera «el mayor problema administrativo que tiene la dehesa actualmente». «No se debería permitir -añade- que en una normativa nacional y autonómica se discriminen y dejen fuera de todo tipo de ayuda a mucha superficie de pastos».

En cuanto a la complejidad burocrática exigida para la explotación de las dehesas, consideran que aún se hace más intensa «al pasar a depender de dos administraciones diferentes y con criterios distintos». La dotación económica también es cuestionada por Asaja-Andalucía, que considera «un presupuesto ridículo, que no llega a cubrir ni 95 euros por hectárea, en el periodo de cinco años, con lo cual poco se podrá hacer frente a las graves amenazas a las que la dehesa está sometida».

La postura de COAG Andalucía parte del apoyo a la aprobación del borrador del Plan de Director de la Dehesa, aunque al mismo tiempo cuestiona la eficacia del mismo pues, a su juicio, las líneas estratégicas definidas en el borrador «resultan en algunas ocasiones demasiado generales, lo que puede suponer que finalmente no se concreten las actuaciones para alcanzar el objetivo marcado». Por ejemplo, la organización considera acertado el diagnóstico de la dificultad que supone la convivencia entre fauna cinegética y doméstica y su relevancia en la transmisión de enfermedades animales, pero echa de menos la indicación de actuaciones concretas que obliguen a la administración a implantar planes de vigilancia epidemiológica más profundos y efectivos frente a estas enfermedades o a controlar la excesiva presencia de estos animales en las zonas de dehesa.

Además, en sus alegaciones deja claro que es imprescindible reconocer el papel de los productores, «ya que el desarrollo de una actividad agroganadera sostenible es fundamental para el mantenimiento del equilibrio de estos sistemas, y la falta de rentabilidad de esta actividad es una de sus principales amenazas».

COAG Andalucía también pide medidas de formación para promover la incorporación a la actividad y, por tanto, el necesario relevo generacional; el fomento de las razas autóctonas, que son las mejor adaptadas a las peculiaridades de los ecosistemas locales y las que aprovechan de manera más eficiente los recursos que éstos les ofrecen; y la introducción del pastoreo controlado, como prevención contra los incendios mediante contratos de prestación de servicios ambientales entre la Administración y los ganaderos, entre otras cuestiones.

En las alegaciones, la Coordinadora también incluye algunas ideas relacionadas con el impulso a la venta directa y pide que se amplíe el listado de productos autorizados por el Decreto «para dar cabida a otro tipo de productos transformados como los quesos, chacinas, etc., ya que esto contribuiría de manera sustancial a la mejora de la rentabilidad económica de las explotaciones agrarias incluidas en las dehesas y al mantenimiento de sus tradiciones culturales ligadas a la gastronomía».

Aun así, COAG Andalucía valora el esfuerzo que supone la elaboración del borrador en cuanto «que establece la creación de instrumentos que influirán de manera directa en la gestión integral de las explotaciones agrarias de dehesa y, por ende, en su conservación, en el trabajo diario y en la rentabilidad de los agricultores que las gestionan».

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, al igual que Asaja Andalucía, se muestra tajante con el borrador del Plan de la Dehesa e, incluso, solicita «que sea parado de forma inmediata para realizar una profunda reflexión sobre lo que es la dehesa, de dónde viene y a dónde queremos que vaya».

El presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Juan Manuel Leal Rubio, denuncia que la ganadería extensiva «viene sufriendo desde hace años una reducción de los censos, así como de la población de las zonas rurales en las que se encuentra». Agrega que «si esta actividad necesita ser regulada, se debe hacer con fundamento y con criterios agroalimentarios para facilitar las cosas a los productores y no complicando su actividad con cargas burocráticas muchas veces absurdas hasta extremos insospechados», pues advierte que «la ganadería extensiva, sustentada principalmente por las zonas de dehesas, no es rentable sin ayudas».

Por último, Cooperativas está en desacuerdo con la unificación en uno sólo del Comité Forestal y de la Dehesa y en que no haya uno específico para la dehesa que esté formado por expertos del sector agroalimentario que trabajen por y para la dehesa.

También la Fundación Savia y Ecovalia, que secunda su postura, reclaman la paralización del borrador de Proyecto destinado a aprobar el Plan Director de las Dehesas de Andalucía «para poder desarrollar un proceso verdaderamente participativo».

Savia, que preside Francisco Casero, parte de que no se puede declarar oficialmente en una Ley a la Dehesa como una Superficie Forestal «pues sería es uno de los errores más importantes que se han podido cometer por la Administración, pues significa incluirla definitivamente en el sector forestal, o maderero, de la UE, que está fuera de la PAC, ya que no existe Política Forestal Común en la Unión Europea, y con lo que estamos convencidos no se obtiene nada positivo, sino que sólo se consigue poner en riesgo su conservación, existencia y futuro, como está pasando ya debido a las insuficientes ayudas directas que le llegan desde Bruselas».

Agrega que por esta situación de definir a la dehesa como superficie forestal, está sometida al Coeficiente de Admisibilidad de Pastos (CAP), y no ha podido ser incluida en igualdad de condiciones con otros sistemas agrarios de cultivos permanentes en la reciente negociación y aplicación de la PAC actual (2015-2020), lo que le ha supuesto a la dehesa andaluza una pérdida de alrededor de unos 100 euros por hectárea y año, que es el déficit estructural que tiene, o lucro cesante, para poder garantizar su conservación y mantenimiento, y poder hacer frente a los graves problemas de índole sanitario y ambiental que le afectan.

A juicio de la Fundación Savia, en este Plan Director no está debidamente representada la dehesa con ganado que conocemos, que ha demostrado su vigencia y sostenibilidad durante siglos, y está considerada por todos los especialistas de ganadería como una auténtica «joya» social, cultural y medioambiental localizada en las zonas rurales más pobres y desfavorecidas de nuestro territorio. «De esta forma, el ganadero desaparece prácticamente de un entramado legal que ignora, le supera ampliamente y terminará por expulsarlo de la Dehesa», asevera.

En su primera alegación, Savia advierte que «hay que considerar al ganado como elemento clave y fundamental para la conservación de la dehesa».

Aquí, coincide totalmente con Asaja-Andalucía y Cooperativas Agroalimentarias al denunciar que el borrador no habla de la dehesa como binomio inseparable de la ganadería extensiva, sino que se justifica la definición de dehesa como formación adehesada, que la incluye como superficie forestal. «La Dehesa que conocemos y definen los científicos y especialistas, que es la que han trabajado, mantenido y conservado multitud de generaciones a lo largo de siglos, no son las superficies forestales o formaciones adehesadas que confusamente se defienden y desarrollan en este Borrador de Plan Director Forestal», alega Savia.

La Fundación mantiene en su segunda alegación que «hay que considerar a la dehesa como un sistema agrario con árboles más o menos dispersos, cuyos recursos pascícolas y frutos son aprovechados básicamente por ganadería extensiva». «Creemos -añade- que es un error renunciar a la clasificación de la Dehesa como tierra agraria y ganadera dentro de la PAC, con derechos a pagos directos, y clasificarla como tierra forestal o bosque, ya que quedaría fuera de la PAC para futuras modificaciones agrarias, y limitada y dependiente de las ayudas ambientales que puedan llegar a través de las inseguras ayudas de concurrencia competitiva procedentes de los Programas de Desarrollo Rural; a los que curiosamente también tendría derecho como tierra agraria».

Savia también deja claro que la explotación conjunta o combinada de ganado doméstico y de fauna cinegética o caza mayor es incompatible con los Planes de Erradicación de Zoonosis, por la imposibilidad que existe de realizar con éxito un programa de Erradicación de la Tuberculosis cuando conviven bovinos y fauna silvestre, como jabalíes y ciervos.

Advierte que la enfermedad ya es endémica en muchas zonas de caza mayor y forma parte de la dinámica de poblaciones de los animales cinegéticos, de acuerdo con los datos oficiales existentes en el Programa de Erradicación de la Tuberculosis 2014-2016, en los que aparecen el 80% de los jabalíes y el 20% de los ciervos tuberculosos en los cultivos de las muestras analizadas en el año 2013, dentro del proceso de vigilancia de la fauna silvestre.

Considera Savia que » es el momento adecuado para establecer un Marco Estratégico sobre la Dehesa y la Ganadería Extensiva, con la auténtica y verdadera participación del sector, para establecer un objetivo viable con vistas al futuro dentro de la PAC, teniendo en cuenta los aspectos económicos, sociales, culturales y ambientales de la dehesa y de la ganadería extensiva, y su gran influencia en la fijación de la población autóctona, el desarrollo de estas zonas pobres y desfavorecidas, en la lucha contra el fuego y la desertización, y su efecto amortiguador sobre el cambio climático; además del importante papel que juega como productora de Bienes Públicos para la sociedad: paisaje, biodiversidad, variados y ricos lugares de ocio, paz, tranquilidad, armonía, agua, aire puro, etcétera».

«Esta estrategia serviría para establecer un nuevo marco agrario común para la dehesa y la ganadería extensiva, en el que estén incluidos y representados, por un lado su peculiaridad de sistema agrario, recogido en el Pilar 1 (Pagos Directos), y por otro lado su importancia ambiental con el desarrollo complementario de las medidas agroambientales previstas en el Pilar 2 (Desarrollo Rural), dentro de los PDR; que es el camino innovador que se intenta poner en marcha en España», apostilla la Fundación Savia en sus alegaciones.

Fuente: Diario Sevilla


Comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.