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Prevén una caída estimada de hasta un tercio de las compras de productos tradicionales del cerdo en Italia

Por primera vez, se estima una fuerte caída en las compras de zampone (pata del cerdo, vaciada y reembutida) y cotechino (embutido italiano de carne de cerdo metido en la tripa del propio animal), productos tradicionales de la provincia de Módena, en la región de Emilia Romagna, que son muy consumidos durante las vacaciones de Navidad, lo que esta siendo un duro golpe más para el sector porcino italiano, buque insignia del agroalimentario «Made in Italy».

Según prevén, habrá una disminución de 1/3, frente a los 6 millones de kilogramos de producto (de los cuales 4 son procedentes de IGP, el resto tradicionales), consumidos en el mismo período de 2019. De hecho, las retiradas de cerdos de las granjas han disminuido significativamente por la industria alimentaria, a pesar de la bajada de un 20% de los precios medios de los últimos 2 meses. Para los embutidos precocinados con los que tradicionalmente se celebra el Año Nuevo, se espera por tanto una reducción del consumo, siguiendo las medidas impuestas por el Gobierno para combatir la pandemia. Será una nochevieja sobria, sin parientes ni amigos, sin fiestas ni reuniones familiares y nos despediremos del conjunto de maximesas, que en 2019 tuvo un presupuesto de comidas de casi 2.000 millones de euros, entre la cena de nochevieja y la comida de año nuevo.

La facturación de zampone y cotechino es de unos 28 millones de euros solo para los productos bajo marca IGP, considerados más seguros desde el punto de vista de la calidad, gracias a la especificación que indica con precisión el lugar de producción, los métodos de procesamiento y la conservación de la carne.

La crisis en las ventas de zampone y cotechino en las vacaciones de 2020 representa por tanto un daño adicional para para el sector porcino nacional italiano ya en crisis, que acumula una disminución del 18% en sus cotizaciones, a pesar de la leve recuperación registrada durante los meses de verano. La fuerte caída de los precios se debe en parte a la saturación del mercado europeo, con la falta de exportación de carne de cerdo alemana a China, tras los casos de PPA en jabalíes, que están causado enormes daños a los ganaderos del pais germano.

En Italia, la crisis de la ganadería porcina se ve agravada por las dificultades generales del canal HORECA (hoteles, restaurantes, bares y comedores) tras la crisis de la Covid-19, que tuvo un impacto especialmente negativo en estas vías de suministro. La última burla para los productores del sector, viene desde el propio Gobierno, con la excepción hasta el 31 de enero impuesta por el MISE de la obligación de etiquetado de origen en la carne de cerdo procesada por industrias (jamones, embutidos, mortadela), posponiendo la posibilidad de una mayor puesta en valor de los productos «Made in Italy».


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