EL director de la asociación nacional de productores de ganado porcino (Anprogapor), Miguel Ángel Higuera, considera que la polémica en torno a las denominadas “macrogranjas” a principios de año fue demasiado malintencionada con el fin de causar una mala imagen del sector ganadero-cárnico el cual desarrolla mucho trabajo y de mucho valor.

Los productores de cerdo son el único sector ganadero que lleva más de 20 años con el tamaño limitado de sus granjas porque ya se decidió hace 2 décadas que no quería tener grandes explotaciones.

En España también están limitadas las distancias mínimas entre granjas porcinas por lo que es el país, lo que proporciona la mayor garantía a nivel de la Unión Europea en estos aspectos. Los últimos datos del Gobierno, según señala, recogen que en España solo el 0,016% de las granjas de cerdo podrían denominarse macrogranjas, que son las que tienen más de 10.000 animales y se construyeron antes del año 2000.

Higuera defiende el trabajo desarrollado desde principios de siglo sobre las emisiones contaminantes, de tal forma que han reducido entre un 35-40% las nitrogenadas, un 40% las de amoniaco y un 47% en óxido nitroso, en parte gracias a las formulaciones de piensos, a las dietas de alimentación más ajustadas a las necesidades del animal y a una mejor gestión de los purines. En el cómputo global, el volumen de emisiones de gases se mantiene en niveles similares a hace 25 años, pero Higuera recuerda que hace 2 décadas el censo porcino era muy inferior. El sector además se encuentra inmerso en la aplicación de una nueva normativa para que todas las granjas continúen disminuyendo sus emisiones.

El trabajo para reducir el uso de antibióticos y luchar así contra las resistencias antimicrobianas ha sido ejemplar hasta el punto de que se ha dejado de usar en su práctica totalidad la colistina. España era uno de los países que más lo consumía para ganado y la comunidad sanitaria había pedido reducir su uso al ser un antibiótico de amplio espectro por lo que era necesario salvaguardarlo de dichas resistencias. Más allá de la colistina, el sector porcino ha reducido «casi un 60 %» el uso de antibióticos desde 2014.

GUERRA

El sector se está viendo afectado por la guerra en Ucrania, principalmente por el nicho de mercado que ha dejado Ucrania en las provisiones de cereales, especialmente el maíz.

Finalmente, se están flexibilizando algunos requisitos para importar cereal desde el continente americano y era una de las peticiones que Higuera hacía. Considera que la situación es de guerra y son necesarias medidas excepcionales. También recalca en que todo esto está trayendo una mayor escalada de los precios de estas materias primas, lo que pone en riesgo la rentabilidad de las producciones.

SANIDAD

Otro de los asuntos a los que presta atención es a la evolución de la Peste Porcina Africana (PPA), que ha llegado ya al norte de Italia.

Esta enfermedad vírica es el riesgo intrínseco más importante al que se enfrentan. Incide en que su llegada al país supondría el cierre de las exportaciones a países terceros, donde ahora mismo se coloca el 63% del volumen de cerdo español.

Sólo quedaría como opción venderlo dentro de la Unión Europea, que es lo que ha tenido que hacer Alemania desde la llegada de la PPA a su territorio. Un escenario complicado porque el mercado comunitario quedaría saturado de carne mientras que los terceros destinos tendrían problemas de abastecimiento porque España es una de las potencias mundiales en producción porcina.

Por eso, el objetivo es que la enfermedad no entre en el país y para ello es esencial seguir manteniendo elevados niveles de bioseguridad en las granjas. Mientras tanto, Higuera confía en los trabajos que está desarrollando el profesor José Manuel Sánchez Vizcaíno y su equipo investigador para conseguir una vacuna efectiva contra la PPA.

Uno de los países que más ha sufrido la llegada de la PPA a su territorio ha sido China, donde el censo porcino disminuyó drásticamente y ha estado un largo periodo dependiendo de las importaciones de carne de cerdo desde otros países, como España.

La situación ha cambiado porque China ya se está recuperando de ese episodio y actualmente calcular que está en unos niveles de producción del 90-92% a los previos a la crisis de PPA. De hecho, según los datos de Datacomex, España exportó carnes y despojos de cerdo a China por valor de 2.668 millones en 2021, lo que supone un retroceso del 14,4 % anual. Por ello, Higuera destaca que es el momento de que los comerciantes retomen otros destinos a los que se dejó de vender cuando China incrementó su demanda. En concreto, la vista vuelve a ponerse en Corea del Sur, Japón, Filipinas, Taiwan y Vietnam, según incide.

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