Antes de que la Covid-19 interrumpiera las cadenas de suministro, los precios de los alimentos estaban aumentando por diversos factores, como los conflictos, las condiciones socioeconómicas, los peligros naturales, el cambio climático y las plagas.

Aunque las perspectivas del suministro mundial de alimentos siguen siendo favorables, los precios de los alimentos aumentaron bruscamente debido a los elevados precios de los insumos que, combinados con los altos costos del transporte y las interrupciones del comercio provocadas por la guerra en Ucrania, están aumentando el costo de las importaciones. A 21 de abril de 2022, el índice de precios agrícolas era un 43% más elevado que el nivel de enero de 2021. Los precios del maíz y el trigo son un 56% y un 55% más altos respectivamente que los de enero de 2021.

Aunque las economías comienzan a recuperarse lentamente de la consecuencias de la Covid-19, las incertidumbres y las perturbaciones continúan, además del empeoramiento de la capacidad fiscal.

Numerosos países registran una alta inflación de los precios minoristas de los alimentos, lo que es un reflejo de la escasez de mano de obra, un fuerte aumento del precio de los fertilizantes, las devaluaciones monetarias y otros factores.

La guerra en Ucrania ha supuesto una gran conmoción para los mercados mundiales de productos básicos, lo que refleja la importancia de la región en esos mercados. Los precios de los alimentos ya eran altos antes, y la guerra ha hecho subir aún más los precios de la mayoría de los alimentos. Los productos básicos que se vean más afectados son el trigo, el maíz, los aceites comestibles y los fertilizantes. Los mercados mundiales de productos básicos se enfrentan a riesgos al alza a través de los siguientes canales: reducción de los suministros de cereales, aumento de los precios de la energía, aumento de los precios de los fertilizantes y perturbación del comercio debido al cierre de los principales puertos. En los próximos meses, un reto importante será el acceso a los fertilizantes, lo que podría repercutir en la producción de alimentos de muchos cultivos en diferentes regiones.

Los precios de los fertilizantes se dispararon en marzo, subiendo casi un 20% desde enero de 2022 y casi 3 veces más que hace un año. Los altos precios de los fertilizantes suponen una grave amenaza para la seguridad alimentaria, ya que afectarán a la producción de alimentos en el próximo ciclo de producción. Rusia y Belarús son los principales exportadores de fertilizantes, con el 38% de los fertilizantes potásicos, el 17% de los fertilizantes compuestos y el 15% de los fertilizantes nitrogenados.

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