En 2015 se consumió una media de 40,9 kg/habitante en la UE, que es la cifra más elevada desde 2015. Entre 2011 y 2013 disminuyó el consumo, pero en los últimos dos años se ha registrado un aumento acumulado de más de 1 kg.

La evolución del consumo no ha sido homogénea dentro de la UE. En Austria, cuyo consumo por habitante es el más elevado de la UE se ha mantenido constante, al igual que en Francia. En Alemania y Holanda el consumo ha descendido. Por el contrario, ha aumentado en Polonia, España (segundo y tercer consumo por habitante más elevados de la UE), Portugal, República Checa, Italia y Reino Unido. En España, el consumo por habitante en 2015 se aproximó a los 55 kg.

Estas cifras de consumo han sido calculadas por la AHDB como balance entre los datos de producción, exportación e importación proporcionados por Eurostat. Estas cifras contrastan con el descenso de las ventas de carne de cerdo al detalle en los principales mercados. La AHDB cree que la explicación está en que la mayor proporción de carne de cerdo se consume en restauración o a través de productos procesados. Estos canales generalmente proporcionan menos valor a los productores, contribuyendo a la reciente caída de los precios del cerdo.

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