El proyecto tiene como finalidad obtener agua de calidad, biofertilizantes, biogás, piensos y otros bioproductos, a partir de estos residuos

La ganadería es uno de los pilares socioeconómicos de mayor relevancia en nuestro país, siendo un sector que está inherentemente ligado a la generación de purines, un tipo de residuo muy abundante y difícil de gestionar. Sin embargo, al contener elevadas cantidades de materia orgánica y nutrientes pueden ser gestionados como una materia prima de gran potencial bioeconómico a partir de la que recuperar bioproductos y energía. En este sentido, el tratamiento de estas aguas con consorcios de microalgas y bacterias no sólo permite depurarlas para paliar sus efectos en el medio ambiente, sino también retener y acumular sus componentes.

El proyecto PURASOL, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en la convocatoria Retos de 2017, tiene por objetivo optimizar el proceso de valorización de purines empleando microalgas, recuperando sus nutrientes. En trabajos previos, el equipo de Tecnología Ambiental coordinado por Silvia Bolado ya confirmó la viabilidad de usar purines para producir biomasa algal que se pudiera usar como biofertilizantes, piensos o biocombustibles, al tiempo que se mejoraba la calidad del agua. Sin embargo, la productividad alcanzada no pudo ser optimizada ni se estudiaron otras vías para su aprovechamiento integral. El actual proyecto mejora estos procesos, tratando los aspectos claves del diseño, desarrollo, optimización y control de los sistemas de tratamiento de purines con microalgas. Para conseguirlo, el Instituto de Procesos Sostenibles de la Universidad de Valladolid trabaja en colaboración con expertos de la Universidad de Almeria, la Fundación Cajamar, la Universidad de León y el ITACyL.

Uno de los aspectos menos conocidos y que se está estudiando en este proyecto es la presencia de contaminantes emergentes y metales pesados en los purines. Estos contaminantes persisten tanto en el agua tratada como en la biomasa algal generada, suponiendo un riesgo sanitario y ambiental y afectando a la microbiología de los sistemas empleados, con el consiguiente efecto negativo sobre la capacidad de tratamiento y los procesos de valorización.

Otros puntos abordados en el proyecto PURASOL son la recuperación de agua y el estudio de las poblaciones de microalgas y bacterias que componen la biomasa algal, que presenta importantes variaciones en función de las condiciones ambientales y de operación. Así, con los datos recogidos se está desarrollando un modelo predictivo del funcionamiento de los fotobiorreacotres en distintas condiciones que permita optimizar los procedimientos de valorización de la biomasa generada, obteniendo proteínas de aplicación industrial, aditivos para alimentación animal y, en función de la composición de los subproductos de la extracción, alcoholes, poliésteres o biogás.

De esta forma, PURASOL está enfocado a disponer de procesos optimizados para el tratamiento de purines con microalgas, que sean viables tecnológica, económica y ambientalmente, y que garanticen la calidad, seguridad y sostenibilidad de los productos generados y el agua tratada.

A continuación puede ver con más detalle la descripción que realiza Alicia María González Céspedes, responsable del proyecto en Cajamar:

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