El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) apuesta por intentar consolidar el movimiento migratorio de la ciudad a los pueblos que se ha dado como consecuencia de la Covid-19 y que se cifra en unas 80.000 personas según el último informe del INE.

Ese trasvase de habitantes es una “buena noticia” pero se produjo por unas circunstancias “especiales” y “hay que ver si ahora somos capaces de mantenerlo”, comunicó el secretario general para el Reto Demográfico, Francesc Boya, durante las jornadas telemáticas “Contra la despoblación, más jamón”, organizadas por el XI Congreso Mundial del Jamón, celebradas en el día de ayer. Para ello, cree que hay que implementar políticas “efectivas”, superar “cuellos de botella y problemáticas endémicas” que ha sufrido el mundo rural y que “han ido abriendo brechas” hasta hacer que “no sea competitivo” frente a lo urbano.

La situación de despoblación es “complicada” pero el Gobierno actual “será constante” con políticas ejecutivas que “se ocupen de la cohesión territorial” para “ver si somos capaces de revertir esta situación”. El país “ha crecido notablemente” en población pero se ha concentrado en ciudades “sin ser capaces de establecer políticas de conexión interterritorial”.

Cree que ahora hay una buena oportunidad para luchar contra ese fenómeno gracias a los fondos europeos de recuperación tras la pandemia. Hay oportunidades para garantizar la conectividad al “100 % del territorio”, impulsar la digitalización, la mejora de servicios, el empleo en zonas rurales y ayudar a las empresas en la transición hacia economías “más verdes y descarbonizadas”.

El presidente del Comité Organizador del XI Congreso Mundial del Jamón, Julio Tapiador, ha señalado que la pauta de despoblación es “alarmante” porque mientras el “90% del territorio español está en el entorno rural, el 80% de los españoles vive en ciudades”.

Los habitantes de las zonas rurales, ha señalado, “no sólo producen alimentos y materias primas sino que tienen un papel fundamental en la conservación del paisaje y de la biodiversidad”. Cree que es necesario comunicar desde el sector para que el mercado al que se destinan productos como los cárnicos “sepan que realmente el más interesado en mantener la producción es el propio ganadero e industrial”.

Por su parte, el director general de Asaja, Juan José Álvarez, ha valorado el trabajo desarrollado ya en la lucha contra la despoblación: “Estamos en los inicios de un camino largo pero ilusionante”. La “realidad” del medio rural, ha subrayado, es que cuenta con una población envejecida, masculinizada, con un menor nivel de renta y dificultades de acceso a servicios públicos. En ese contexto, su “principal” actividad económica es la agrícola y ganadera que “contribuye a crear empleo y fijar población gracias también a las industrias alimentarias”.

Ha añadido que el sector primario ha demostrado en la pandemia ser “estratégico” pero ahora tiene una “necesidad de diversificación de actividades y de fortalecer la industria alimentaria”; algo necesario para el crecimiento económico, la sosteniblidad ambiental y la cohesión social y territorial.

En el encuentro ha participado el responsable de producción porcina, Albano Longo, quien ha explicado el programa especial de alimentación de los cerdos con castañas. Con ello, han conseguido mantener 100 granjas en el medio rural gallego y recuperar bosques de castañas con toda la economía que ello lleva asociada.

La empresa necesita 4,7 millones de kilos de castañas anualmente para alimentar a sus cerdos, lo que equivale a mantener 160.000 castaños en 2.100 hectáreas y absorber 12.500 toneladas de CO2 anuales. Además, el negocio de la castaña reporta 7 millones de euros al año en facturación al campo gallego y “ayuda a mejorar la economía rural y el desarrollo rural” de los municipios.

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