El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jamón de Teruel ha llegado a una producción acumulada de ocho millones de piezas, una cifra muy importante que se alcanza tras 33 años desde que saliese al mercado el jamón DOP Teruel marcado con la vitola número 1.

Esta misma mañana se ha marcado en curado el jamón de Teruel número 8 millones, una magnífica pieza de más de 9 kilogramos de peso y 90 semanas de curación. El cerdo del que procede se engordó una granja de Villafranca del Campo, y su canal pesó 106,500 kilogramos, según los datos de trazabilidad facilitados por el departamento de Certificación del Consejo Regulador. El jamón de Teruel 8 millones fue marcado en fresco el 16 de mayo de 2018.

Para Ricardo Mosteo, presidente del Consejo Regulador, alcanzar esta cifra de producción es una muestra de la madurez que ha conseguido la Denominación de Origen. En estos años, -añade Mosteo- el Jamón de Teruel ha pasado de ser una industria que sustentaba la economía de unas pocas familias a ser la mayor empresa de la provincia de Teruel con más de mil empleos directos y unos dos mil indirectos.

La Denominación de Origen fue concedida en junio de 1981 a petición de la Diputación Provincial de Teruel pero no sería hasta marzo de 1985 cuando fue aprobado el Reglamento del Consejo Regulador en el que quedaron inscritas todas las características y singularidades que debía tener este producto para obtener el marchamo de calidad.

A partir de ese momento se empezó a meter en secaderos turolenses jamones en fresco con las características recogidas en el Reglamento: piezas de más de 7 kilos, elaboradas en la provincia, curadas a más de 800 metros de altitud, con una curación mínima de 60 semanas y procedentes exclusivamente de las razas Landrace, Large White o cruce de ambas en la línea madre, y Duroc en la línea padre, entre otras características.

El jamón de Teruel sellado con el número 1 se presentó a la opinión pública el 13 de febrero de 1987 con la presencia del entonces presidente de Aragón, Santiago Marraco en un acto celebrado en el Edificio Pignatelli, sede del Gobierno de Aragón y al que también asistió el entonces presidente del Consejo Regulador, José Antonio Benedico.

Han pasado 33 años desde entonces cuando nadie imaginaba que este producto se fuese a convertir en seña de identidad de un territorio y en uno de los iconos más importantes de toda la provincia.

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