Según datos de la FAO Japón ocupa el puesto número 17 en el ranking mundial de productores de carne de porcino. La producción, en concordancia con años anteriores, ha alcanzado una cifra muy próxima a las 900.000 toneladas anuales, según datos de los Ministerios de Agricultura (MAFF) y de Finanzas (MOF). No obstante, según datos también de la FAO, Japón es el segundo mayor importador de carne de cerdo a nivel mundial, únicamente por detrás de China, y el séptimo en lo que a embutidos de cerdo se refiere, esta demanda implica que la producción nipona no basta para cubrir la demanda nacional. Es por ello por lo que a lo largo del año 2019 Japón importó 998.510 toneladas de carne de porcino (un 3,9% más que en el año 2018), por un valor de 530.252 millones de JPY (unos 4.345 millones de €1), un 4% más que en el año 2018.

La carne de porcino es uno de los productos agrícolas y ganaderos más importado en el país nipón. Esto se debe a que Japón es uno de los países desarrollados con mayor dependencia alimentaria, lo que lo convierte en un mercado estratégico.

El mercado de la carne porcina en Japón es, especialmente relevante para España: Japón es actualmente el tercer país del mundo al que España exporta más carne de porcino en términos de valor, solo superado por Francia y China, en segundo y tercer puesto respectivamente. En torno al 60% de las exportaciones de alimentos y bebidas españolas a Japón pertenecen a productos de carne de porcino, situándola como el principal producto de las exportaciones españolas a Japón.

España, tercer mayor exportador de carne de porcino a Japón tras haber superado a Dinamarca en 2018, se presenta como el proveedor que más ha evolucionado en el último lustro, hasta alcanzar en 2019, según datos provisionales, las 122.595 toneladas y unos 531 millones de euros; estas cifras implican un incremento en el valor exportado del 64,2% entre 2015- 2019 y de un 9,8% en el periodo 2018-2019.

Con un 13% de las exportaciones globales, España se posiciona en 2019, por segundo año consecutivo, como primer exportador europeo, solo superado por EE.UU. y Canadá a nivel mundial. Esta mejora ha sido posible gracias al reconocimiento por parte de los profesionales del sector de los beneficios y la calidad del producto español.

Si se atiende a las importaciones llevadas a cabo por parte de Japón según su tipología, en 2019 el 54,8% de las mismas fueron de carne congelada, frente al 40,5% de carne fresca o refrigerada, el 3,9% de preparaciones de carne y el 0,8% de jamón curado. En el caso español, el 97,9% de nuestras exportaciones de carne de porcino fueron de carne congelada. Únicamente un 1,7% fue de jamón curando, unas 0,3 preparaciones de carne y apenas un 0,1% de carne fresca o refrigerada.

La lejanía geográfica es la principal razón de las bajas cifras de exportación española de carne fresca o refrigerada, limitada a productos de alta gama que pueden transportarse vía aérea y competir con los países del continente americano.

Respecto al producto curado, España se sitúa como el segundo mayor exportador tras Italia. Nuestro país se mantiene en 2019 como país líder en la exportación de jamón sin deshuesar, ello pese a experimentar un descenso en sus exportaciones hasta situarse en 190 toneladas y unos 3,15 millones de euros. En el caso del jamón deshuesado España mantiene se segunda posición 17,5% (409 toneladas y unos 5,2 millones de euros) del total importado por Japón, siendo el primer país Italia. La mayor parte de la demanda japonesa de jamón español es de jamón serrano, mientras que el cerdo ibérico lo es en menor medida.

Las exportaciones españolas de preparaciones de carne a Japón son de carácter residual, situándose como el octavo mayor exportador en 2019. Las cifras de exportación alcanzan las 135 toneladas y unos 1,5 millones de euros.

Se prevé que tras la entrada en vigor en febrero de 2019 del Acuerdo de Asociación Económica entre la Unión Europea y Japón aumentará el volumen de las exportaciones españolas a Japón en los próximos años. Este tratado supone la disminución progresiva de aranceles, así como la protección en el mercado japonés de 3 denominaciones de origen españolas de jamones: Guijuelo, Jabugo y Jamón-Paleta de Teruel.

En términos de demanda Japón es el sexto mayor mercado de carne de porcino por volumen, solo superado por China, EE.UU., Alemania, Rusia y Brasil. El consumo de carne en el país ha experimentado en los últimos años un progresivo aumento, en paralelo a la creciente influencia de la cocina occidental y la disminución del consumo de pescado. En la actualidad, el consumo per cápita de carne de porcino se sitúa en 7,29 kilos anuales, 1 kilo más que hace 5 años. El gasto medio anual alcanza unos 84€, un aumento del 1% en 2018 y del 9% en el último lustro.

El mercado japonés valora la frescura del producto, y los consumidores aprecian la carne refrigerada para su consumo directo. El producto español no se encuentra en condiciones de competir, por lejanía geográfica, con los productos americanos en esta categoría. Mientras que la venta de carne refrigerada se realiza en supermercados, el producto congelado se destina a su procesamiento para la elaboración de productos cárnicos (bacon, jamón cocido, etc.), como ingrediente en cajas de bento y para el canal de restauración.

La demanda principal de jamón español se realiza en el consumo fuera del hogar a través del canal Horeca, principalmente en restaurantes españoles, aunque la compra en supermercados se encuentra en aumento. La venta en supermercados de jamón ibérico se lleva a cabo exclusivamente en tiendas de alta categoría, mientras que el jamón serrano sí puede encontrarse en cadenas de supermercados. El formato disponible de este producto es exclusivamente en lonchas, mientras que la venta de patas de jamón se localiza en el canal Horeca. El consumo de este tipo de productos se limita a ocasiones especiales, al no formar parte de la dieta japonesa.

En términos generales los consumidores japoneses no poseen una imagen consolidada de la carne de cerdo procedente del exterior. La única excepción se encuentra en unos pocos productos de alta gama como el prosciutto italiano o el jamón ibérico. La razón fundamental de ello es que la mayor parte de las importaciones se clasifican como producto congelado y son dirigidas o bien al sector industrial o bien al canal Horeca, donde en muchos casos no se hace mención del origen español de la carne.

En el caso del jamón ibérico, producto estrella de España, este es visto como un producto gourmet, limitado a sectores reducidos de la población que buscan la calidad y exclusividad de su sabor y que están dispuestos a pagar un precio alto por ello. Uno de los principales problemas para aumentar la expansión de la imagen del cerdo ibérico se encuentra en su complejidad: los productos de carne ibérica cuentan con un excesivo fraccionamiento de gamas, incomprensible para el consumidor japonés medio, por lo que el precio suele situarse como un factor decisivo a la hora de seleccionar un producto. Con ello, muchos consumidores se inclinan por el consumo de jamón serrano o incluso el producto local, debido a su menor precio.

Puede consultar el informe completo en: www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de-mercados/estudios-de-mercados-y-otros-documentos-de-comercio-exterior/DOC2020846933.html

Fuente: ICEX

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