ÍTACA y la consolidación del porcino ibérico, protagonistas de 2015

Todo apunta a que 2015 ha sido el año de consolidación y asentamiento del sector de cerdo Ibérico. Los precios en el sector primario y en el de productos transformados así lo demuestran.

Sin embargo, el proceso “regulación” sectorial mediante la aplicación ÍTACA ha traído literalmente de cabeza a los operadores. Como si de un símil real se tratara, el sector al completo ha emprendido un proceso de autoregulación que, a mi juicio, supera ampliamente la odisea de Ulises. Cierto es que los comienzos de los grandes proyectos son difíciles; pues bien, empezado está y ahora toca ver si los frutos son los esperados y si compensa esta labor titánica.

En este mismo sentido, el papel supervisor de la Asociación Interprofesional, ASICI, debe materializarse en acciones concretas que pongan de manifiesto la detección y sanción -siempre por quien corresponda- de las acciones fraudulentas. Tiene mérito, y también delito, que tenga que actuar el propio sector en este ámbito como consecuencia de la carencia de acciones desde las administraciones competentes. Y ya puestos, también es más que recriminable que se tengan que supervisar las acciones realizadas desde los Organismos “Independientes” de Control. Como puede deducirse, la cadena podría llegar a ser interminable: el control del control.

El reto del etiquetado y de la calificación de las reproductoras
Y como no podía ser de otra manera, este será uno de los grandes retos para el 2016. Si cabe, un mayor reto será lograr un correcto y completo etiquetado, que recuerdo es obligatorio, en los productos amparados por la Norma de Calidad.

Teniendo en cuenta que escribo esta breve nota desde la Asociación Española de Criadores de Cerdo Ibérico, Aeceriber, y que por circunstancias ajenas a nuestro proceder habitual nos hemos visto involucrados en la calificación de todas y cada una de las madres reproductoras y su inscripción o no en el Libro Genealógico de la Raza Porcina Ibérica, obligatoriamente debo hacer alusión a que todavía quedan explotaciones que no han sido visitadas porque su propietario no ha solicitado este servicio, bien por ignorancia, bien por decisión particular.

Esto, junto con que la Mesa del Ibérico del Ministerio haya decidido que las producciones -lechones- nacidas de hembras gestantes en la fecha de vencimiento del periodo transitorio obligatorio del cambio de las madres ibéricas -11 de enero de 2016-, y que ha tenido 2 años de duración, tienen validez dentro de la Norma, pone en clara desventaja a aquellos ganaderos que han realizado sus tareas convenientemente y han cambiado sus madres atendiendo a las exigencias de la Norma de Calidad. Como viene siendo una rutina, aquel que afronta sus obligaciones con rigor y efectividad suele salir perjudicado.

Este perjuicio afecta otra vez y con mayores consecuencias a aquellos ganaderos que en sus producciones de bellota llevan generaciones produciendo cerdos antes ibéricos puros, ahora llamados 100% ibérico, y que se encuentren con que este tipo de animal sin cruce con la raza Duroc se incrementa progresivamente campaña tras campaña, incluso cuando los plazos mínimos necesarios para el nacimiento, recría y cebo que este tipo de producción requiere lo hacen imposible. Tal vez estamos asistiendo a un cambio en la orientación sectorial y a estas alturas se está descubriendo que sólo el ibérico, sin cruce, es el que ofrece una mayor y mejor calidad. Aunque es una posibilidad, nuestra experiencia nos hace inclinarnos por un motivo netamente distinto: se sigue queriendo ocultar que un producto tiene su origen racial en cerdos cruzados y ante este temor de informar con claridad y transparencia se olvidan de la excelente calidad de los productos del 75% y 50% ibérico.

Como ninguno de los aspectos antes mencionados están cerrados ni ultimados en 2015, el trabajo que nos queda por desarrollar en el próximo ejercicio es realmente complejo y variopinto pero, como en nuestro sector ya no nos asusta nada, seguro que nos pondremos a ello con la pasión que nos caracteriza. Un último apunte sobre la base de la estabilidad actual y con un poco de perspectiva futura: es necesario iniciar el proceso de una “profesionalización” principalmente en el sector primario. Siendo buenos ganaderos, siempre hay que superarse.

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