Fuente: INTERPORC

Tras un mes de enero plano (además del mes anterior), el mercado europeo de la carne de cerdo ha mostrado las primeras señales de un cambio de tendencia, aunque de forma tímida todavía y sin unanimidad en los países ni en las piezas.

En España, las cotizaciones de la carne a mayorista han subido entre un 2-6%, básicamente en la 2ª mitad de febrero y tras un mes largo de subidas del cerdo. En cambio, los precios a fabricante se han mantenido sin cambios hasta la última semana, consiguiendo al final avances más modestos (en torno al 1%) o, incluso, algunas piezas todavía sin cambios en el global del mes (jamón y panceta).

En Francia, con el precio del cerdo más estable en febrero y los mataderos negociando contratos con la gran distribución, pocos movimientos han registrado los precios del despiece, mientras que en Alemania la subida arranca con mucha cautela, ya que tampoco el cerdo se ha movido hasta la parte final del mes y sigue habiendo oferta.

A grandes rasgos, el comentario en toda la UE es que hay todavía disponibilidad suficiente de carne para lo que se demanda, sobre todo porque hay mucho stock congelado. Lo positivo es que, con los efectivos porcinos a la baja, las producciones también deberían disminuir durante esta primavera. Que es justo donde están depositadas las esperanzas de mejoría del mercado cárnico: el levantamiento progresivo de todas las restricciones por la Covid durante el mes de marzo deja entrever un consumo potencialmente más alto a partir de ahora (y a poco que mejore la climatología para las barbacoas del centro y norte de Europa).

La cuestión será ver dónde está el punto de desequilibrio entre esa menor producción (por menos cerdos), ese mayor consumo interior y, finalmente, el balance de todo esto con la exportación (menos a China, pero buena operativa al resto del mundo y sobre todo a destinos como Japón o Corea). Fuera de Europa, los precios en EE.UU. siguen muy firmes, igual que su consumo interior y con menos matanzas. Los precios en América han subido en torno a un 3% de enero a febrero.

Economía de guerra

El cerdo ha conseguido finalmente subir sus cotizaciones en este mes de febrero, tras 3/4 meses (dependiendo de países) de estancamiento en unos niveles muy bajos. La explosión de los costes de producción con el estallido de la guerra en Ucrania actuará como espoleta para intentar forzar subidas más contundentes de un cerdo atrapado en la vorágine de los costes tanto en granja como en matadero. Para eso, es necesario que la oferta se sitúe por debajo de la demanda, lo que parece que ha sucedido en este final de febrero en el conjunto de la UE y más por menor oferta de cerdos que por mayor demanda de carne. Posteriormente, será necesario que esa revalorización del cerdo se traslade a la carne, lo que permitirá validar la contundencia de la subida de las cotizaciones del cerdo (si se consigue) o poner de manifiesto que la disponibilidad de cerdos disminuye por debajo de las necesidades mínimas de matanza y que los márgenes se tensionan en toda la cadena. La guerra en Ucrania, con su efecto sobre el ambiente social europeo y la inflación consecuente, puede complicar los consumos, un temor que también lo comparte EE.UU.

¿Hasta qué punto aceptarán los consumidores precios más altos por la carne de cerdo? La ventaja es que esta parte de un nivel muy bajo en comparación al resto de carnes con las que compite y que la UE dispone de salidas hacia el sudeste asiático y EE.UU., hacia México y hacia China, que de momento sigue ausente.

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