Fuente: INTERPORC

El mes de febrero, desgraciadamente, se resume en un único día, el 24 de febrero, cuando las tropas rusas entraron en Ucrania. Al día siguiente, las cotizaciones de los cereales y demás materias primas de los piensos se disparaban entre un 10-15%. Esta escalada solo hacía empezar, porque el último día del mes, el lunes 28, todo seguía desbocado al alza y sin síntomas de sabe dónde está el techo. Al obvio problema del precio y de su impacto en el coste de producción porcina se le une el problema de encontrar dónde originar ese cereal que no se mueve ya a través del mar Negro. Con solo estos 2 días, el balance de todo el mes cierra con una subida de alrededor del 7% (trigo y cebada) a un mínimo del +10% en maíz, con la harina de girasol en un +15% (su origen mayoritario es Ucrania).

Más allá de estos 2 días, febrero no había registrado cambios significativos de mercado, con una demanda que se mostraba cubierta y esperaba que los precios cedieran más adelante y una oferta que tampoco se ponía nerviosa porque veía buenos niveles de precio y, en el caso de los cereales nacionales, una operativa superior a lo normal en meses anteriores, lo que debía dejar por delante un stock gestionable. Otra cosa era la harina de soja, que mantenía una fuerte revalorización que la ha vuelto a situar por encima de los 500€. Las preocupaciones de febrero, junto al movimiento de tropas en la frontera ucraniana, estaban centradas sobre todo en la climatología en Argentina y Brasil, que provocaba revisiones a la baja de todas las previsiones de producción, y en las cábalas sobre la “guerra de acres en EE.UU.” entre maíz y soja de cara a la nueva campaña.

 

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